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Reforzar la imposición

LOS MOCHIS

El alcalde de Ahome, Arturo Duarte García, y los regidores no tienen la más mínima voluntad de reconsiderar el acuerdo de construir un nuevo Palacio Municipal en el ejido 9 de Diciembre pese al rechazo mayoritario de los sectores de la sociedad ahomense.

En la evolución del tema, ya queda claro que la mayoría se manifiesta en desacuerdo con matices: unos dan su rechazo total porque consideran que existen otras obras sociales más prioritarias, pero otros avalan el nuevo Palacio Municipal, pero no en el lugar que se eligió. Pero también queda claro que esto no le interesa a Duarte García ni a los regidores, quienes están más al servicio del alcalde que a los de la ciudadanía, como lo manifestó el presidente del PRD, Lucio Antonio Tarín.

Por eso la apertura ofrecida es un engaño. Los hechos lo demuestran. Después de ofrecer socializar el proyecto y tomar opiniones técnicas de los expertos, el alcalde emprendió una campaña en las redes sociales para legitimar las bondades del nuevo Palacio Municipal.

Le siguieron los regidores del PRI, Carlos Bloch y Luis Pineda; del PAN, José Antonio Gutiérrez Román; del PRD, Carolina Soto, y Miguel Ángel Flores, del PT, quienes en una postura autoritaria salieron a defender lo que acordaron por consigna: que sigue firme el nuevo Palacio Municipal. Asimismo, para quitarle la bandera a los opositores que demandan que primero construyan el drenaje pluvial para evitar inundaciones, el director general de Obras Públicas, Gerardo Ceballos, sale con que se van a invertir 190 millones de pesos en esa obra. Pero no dice cuándo.

Siguiendo el guión, el líder del PRI, Marco Antonio Osuna, convocó a los sectores del partido para cerrar filas en torno al alcalde y su nuevo Palacio Municipal.

Pese a la ofensiva oficialista, el descontento generalizado no para. Por el contrario, sube de tono y ya se politizó. El problema para Duarte García es que los opositores tienen mucha pólvora que quemar.

Y más cuando se gobierna en contra de las mayorías y con ocurrencias, ya que la obra faraónica ni está en el Plan Municipal de Desarrollo ni lo ofreció en la campaña política ni se consultó a nadie.

Así, en esas condiciones, no está demás pensar en una rectificación.