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Opinión

Regala un libro

A DOS DE TRES
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Por: Marisa Pineda

Anímese a leer un libro. Con esa invitación, que es un mínimo homenaje a mi amigo "El Feroz" quien decía "yo sólo quiero que los plebes lean", suelo cerrar cada A dos de tres. Esta ocasión invierto el orden porque el 29 de septiembre está a la vuelta de la esquina y ese es el día para regalar un libro, o recibirlo. Le platico.

Hace once años un grupo de ciudadanos tomaron como marco los festejos por el aniversario de la fundación de Culiacán para promover la lectura regalando un libro a un amigo, a un familiar o a un desconocido. El escenario fue la plazuela Obregón. Medios de comunicación, boleros, vendedores y demás habituales en el rumbo atestiguaron como los transeúntes se acercaban a las bancas atraídos por los libros que habían quedado aparentemente olvidados. Al abrirlos y leer la dedicatoria hubo quienes se hicieron de un lugar y siguieron ahí mismo con la lectura. La iniciativa prendió y con el paso de los años ha sumado adeptos, convirtiéndose en parte formal de los festejos de la ciudad.

Esta ocasión, en el 483 cumpleaños de Culiacán, regala un libro tiene como lema "la mejor forma de hacer amigos". El 29 de septiembre (ya este lunes que viene), a partir de las seis de la tarde, en la plazuela Obregón se reunirán para charlar con el escritor Élmer Mendoza y, por supuesto, obsequiar libros a quien por ahí pase y tenga el interés de leer.

Y fíjese que importante es esto de leer. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en Sinaloa cinco de cada 100 personas mayores de 15 años no saben leer ni escribir. Esas personas necesitarán ayuda para enterarse de las buenas o malas noticias que les lleguen por escrito, pero también para algo tan elemental como identificar en el envase el nombre de un medicamento que les prescriban. En cambio, muchos de nosotros que tenemos la fortuna de poder descifrar los caracteres no leemos ni las instrucciones de armado o funcionamiento de los aparatos que adquirimos y nos negamos a la oportunidad de conocer las historias que guardan los libros.

En esto de los libros, hay polémica en cuanto a cuál es el primer libro impreso en el mundo. Para algunos es el Sutra del Diamante, impreso en China el año 868 de nuestra era. Para otros es el Jikji, base del budismo zen, escrito en Corea, en 1372 y para otros es el Misal de Constanza, impreso en Alemania, en 1449, por Johannes Gutenberg. En México, hay quienes consideran como el primer libro impreso en nuestro país al Manual de Adultos, editado en 1540, en la entonces Casa de Gromberger que al tiempo se convirtió en los talleres Juan Pablos. Para otros el primer libro es Breve y más compendiosa doctrina christiana en lengua mexicana y castellana que contiene las cosas más necesarias de nuestra santa fe catholica para el aprovechamiento de los indios naturales y la salvación de sus almas.

De entonces a la fecha la opción de títulos para leer es incontable. Así que anímese a leer, se va a entretener ya lo verá. Y este lunes acérquese a la plazuela Obregón, a partir de las seis de la tarde, habrá libros gratis, ¿y qué es más barato que gratis?

Muchas gracias por leer estas líneas y con ello hacer que esto valga la pena. Ya sabe, comentarios, sugerencias, invitaciones, mentadas y hasta felicitaciones en adosdetres@hotmail.com. En Twitter en @MarisaPineda Y a propósito de lectura y escritura va mi saludo para Francisco de Asís Solís Reátiga, uno de los mejores escritores de cuentos para niños que tiene Culiacán. Ojalá algún día quienes hemos tenido el privilegio de leer sus trabajos podamos encontrarlos en una sola edición. En vía de mientras, que tenga una semana de buenas historias.