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Regresa Peña Nieto a tiempos de campaña

ITINERARIO POLÍTICO

No es novedad que la popularidad y la calificación positivas del presidente Enrique Peña Nieto van a la baja. Tampoco es nuevo que los niveles de aprobación se han desplomado y que están muy por debajo de la desaprobación, que crece sin freno. Y menos es noticia que todas las encuestas muestran que el presidente pierde buena parte de la popularidad con la que llegó al gobierno, en diciembre de 2012.

De igual manera, no significa ninguna revelación que —según especialistas—, el presidente Peña Nieto está pagando un alto costo en imagen y popularidad por el tamaño y la cantidad de las reformas que ha propuesto su gobierno al Congreso —junto con el PRI, PAN y PRD—, y que sin duda sacudieron a las instituciones del Estado y han removido muchos intereses. Y la inconformidad por todos esos cambios se expresa en las encuestas.

Pero tampoco nadie se puede llamar a sorpresa si los malquerientes del presidente, si los perdedores de la contienda presidencial de 2012 y los adversarios políticos del PRI encuentran un "caldo de cultivo" favorable para sus batallas contra el mexiquense, a partir de las fallas, errores y horrores de Peña Nieto y de "los hombres del presidente".

Más aún, tampoco es nuevo que especialistas en economía, finanzas y seguridad han advertido que entre los principales factores que han derribado la popularidad presidencial, son precisamente las fallas en la economía y los poco tangibles resultados en seguridad. Y es que no pocos mexicanos de a pie están lejos de percibir mejoras económicas en sus bolsillos, en la calidad y cantidad de sus empleos y en las variables de la seguridad.

Hoy México no es más seguro que antes de que llegara al gobierno Peña Nieto y según el más reciente reporte del Sistema Nacional de Seguridad Pública los delitos de alto impacto, como el secuestro —por citar el más grave—, siguen siendo los flagelos que encabezan todas las estadísticas. Mientras tanto, otros sectores sociales empiezan a dar señales de desesperación y de que a pesar de las reformas, poco o nada bueno pasa.

Pero frente a una realidad que se antoja preocupante —a 18 meses de iniciado el gobierno de Peña Nieto—, lo nuevo es una estrategia de maquillaje de la imagen presidencial que hace pensar a especialistas y observadores en un regreso a los tiempos de los actos de campaña, para recuperar popularidad, imagen y confianza del antaño electorado y de los ahora gobernados.

Es decir, que frente a la baja en la popularidad y la aceptación del gobierno de Peña Nieto, el presidente y sus estrategas de imagen y comunicación optaron por el regreso a los esquemas, estrategias y tácticas empleadas en tiempos de la campaña presidencial; actos multitudinarios, de acercamiento a la gente, con pinceladas de reality show, que redundan en un trato personalizado del presidente con los ciudadanos.

Cualquier interesado en conocer la nueva estrategia presidencial de comunicación y acercamiento a los gobernados —y de reposicionamiento en las encuestas y la popularidad—, puede revisar los actos del primer mandatario en todo el país durante los últimos dos meses y verá un cambio sorprendente. ¿Qué clase de cambio?

Casi nada, que en los actos y giras de trabajo de Enrique Peña Nieto por todo el país, el presidente ya no utiliza el tradicional atril colocado al centro y en lo alto del templete —que literalmente lo convertía en una suerte de predicador, por encima y lejos de todos—, sino que ahora la logística prepara un escenario parecido al de un reality show, en donde Peña Nieto hace las veces de maestro de ceremonias, camina por los pasillos previstos para ello, pide la intervención de los asistentes, exige a sus colaboradores que responda a los ciudadanos inquietos y no ahorra tiempo y entusiasmo para abrazar, apapachar, saludar, fotografiarse y regalar selfies con la gente.

En rigor, Peña Nieto está de vuelta a los tiempos de campaña; tiempos en los que se acercó con la gente y ganó buena parte de la popularidad que lo llevó a la victoria. La diferencia es que ahora entrega obras, cumple promesas y encabeza el arranque de programas y proyectos. Pero en el fondo trabaja para recuperar la popularidad y la aprobación perdidas. ¿Y los buenos resultados? Aún no llegan. Al tiempo.

EN EL CAMINO

Por cierto, otro cambio que sorprende a visitantes extranjeros y/o anfitriones del presidente en el mundo, es que Peña Nieto viaja siempre con un equipo de fotógrafos profesionales, de primera línea, que registran todas las actividades de Peña Nieto y los mandatarios. Al momento de la despedida, Peña les entrega un álbum de la visita.

www.ricardoaleman.com.mx twitter: @ricardoalemanmx