Opinión

Regresarán identidad a obras de arte e historia

ELENCO POLÍTICO

Por: Martín Mendoza

Los monumentos dedicados a personajes de nuestra historia volverán a contar con placas de identificación. El Ayuntamiento destinará 15 millones de pesos para reponer las placas de bronce o cobre que fueron robadas del busto de Manuel "Maquío" Clouthier, del Árbol de la Filantropía y de la estatua del general Antonio Rosales, todas esas obras en la plazuela Obregón. Ahora las placas serán de cerámica para evitar que sean quitadas. Incluso, a la del general Rosales se le pondrá la placa alrededor de la base de su ecuestre imagen con la leyenda de: "Me voy a la revolución, que me siga quien quiera".

Rosales, un desconocido. La Asociación de Cronistas de Sinaloa promovió que sean colocadas nuevas placas de identidad a esas figuras y encontró eco en el alcalde Sergio Torres. Por cierto, un grupo de cronistas en días pasados estuvieron en Zacatecas, incluso en Juchipila, donde conocieron la casa donde nació el héroe de la Batalla de San Pedro. Paradójico, pero encontraron que Antonio Rosales no fue profeta en su tierra, pues en Zacatecas nadie lo conoce (lo cual es lógico, porque sus más famosos hechos de armas ocurrieron en la toma de Hermosillo y la de Navojoa, Sonora, que encabezó). Por tal motivo, los cronistas sinaloenses, acordaron regalarle una estatua de Rosales a esa entidad.

Shinagawa. A propósito de la plazuela Obregón y la Asociación de Cronistas, para el mes próximo pudiera darse el reconocimiento al periodista, escritor y ahora cronista, Herberto Shinagawa Montoya, quien ha sido propuesto para que su nombre sea instituido a la biblioteca que está abajo del kiosco de ese centro de reunión. Muy merecido para quien fuera subdirector de El Sol de Sinaloa y de Noroeste de Culiacán. Por hilación de coincidencias, anotaremos que para otro colaborador del periódico en mención y miembro distinguido de la crónica de Sinaloa, Adrián García Cortez, se le prepara un homenaje cuando cumpla 90 años.

Mocorito hace historia. Ya que invadimos terrenos del arte y de la historia, comentaremos que la inauguración, el jueves, del mural Mocorito, ateneo sinaloense, en la cabecera municipal conocida como la "Atenas de Sinaloa", da más vida a la tierra de Rafael Buelna, los Riveros y de los exalcaldes Mario y Hernán Cuevas y el doctor Enrique Peña Fernández, entre otros.

Además, estimula el arribo de visitantes que pudieran disfrutar de su gastronomía. La obra, realizada por Ernesto Ríos Rocha, mide 97.6 metros cuadrados en lo que se plasma la historia de Mocorito, fundación y actualidad.

Este mural casi alcanza las dimensiones del de Dresde, Alemania, al que días atrás Laura González Bon plasmó en su cámara donde se encuentra, a orillas del Río Elba. Se llama el Desfile de príncipes, con un largo de 102 metros, en casi 24 mil azulejos de porcelana de Meiben, con 35 margraves, duques, príncipes, electores y reyes. Son 800 años de historia de la Casa Wettin. La pintura, obra de Wilh Walter, fue copiada en azulejos, porque la pintura en sgraffite inicialmente utilizada estaba dañada. Todos los días recibe miles de visitantes.