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Reinventarse en el DF; los bienes de Oceanografía

RAZONES

Mientras continúa la investigación en el Ministerio Público sobre la presunta existencia de una red de prostitución contratada en el PRI capitalino por su ahora exdirigente Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre (que la semana pasada renunció a ese cargo, no a la militancia priista, aunque ni la indagatoria judicial ni la del propio partido han concluido), en el PRI desearían ver ya superada la actual coyuntura: no será fácil.

En Querétaro, uno de los estados que tendrá elecciones el año próximo y donde a pesar del muy buen gobierno de José Calzada, el PAN puede tener posibilidades ciertas de ganar en el 2015, César Camacho, el presidente nacional del tricolor, dijo que la renuncia de Gutiérrez les da la oportunidad "de iniciar una nueva etapa con personas que tengan actitud de sumar, de ser una opción política, de confianza y cercanía con los capitalinos, a fin de recuperar los espacios perdidos, como la jefatura de Gobierno del Distrito Federal".

Es verdad, pero la pregunta es si no es ya demasiado tarde para hacerlo por lo menos antes de la elección del 2015 y quizás antes también de la del 18. Y con quiénes, porque esa opción se ha intentado ya varias veces, con otros personajes, como Jesús Silva Herzog, y no terminaron bien porque mucho depende de las estructuras que puedan alinearse en torno de los personajes.

Porque más allá de las denuncias en su contra, grupos políticos como el de Cuauhtémoc Gutiérrez se quedaron con el control del DF porque desde 1994, ese partido se fue vaciando de dirigentes y operadores en la capital del país, un proceso que se agudizó desde que ganó el PRD el gobierno de la ciudad en 1997. Lo que fue la base de operación priista en la capital perdió, primero, a varios de los grupos de apoyo clientelares, que simplemente se pasaron al PRD, y también a buen parte de los cuadros y grupos que operaron durante años en la ciudad, desde el de Roberto Campa hasta el de María de los Ángeles Moreno y Beatriz Paredes. Gutiérrez y su grupo se quedaron en el PRI-DF y coparon sus estructuras con recursos, sus propias bases y a veces utilizando todo tipo de métodos, incluyendo la violencia, manteniendo además una buena relación (de mucho tiempo atrás) con Marcelo Ebrard y así terminaron siendo prácticamente el único grupo importante de presión y clientelar en el priismo capitalino.

Hoy por hoy, el PRI no da los debates que necesita la ciudad, ni dentro ni fuera del partido. No trabaja con los sectores populares y tampoco es una opción para las clases medias capitalinas. Y eso se ha reflejado tanto en los resultados electorales (ha perdido todo desde 1997, desde elecciones presidenciales hasta diputaciones locales) pero también esa lejanía es la que explica que termine teniendo dirigentes como Cuauhtémoc Gutiérrez, políticamente impresentable más allá de sus propios escándalos personales. Y ha tardado demasiado en buscar ya no sólo una salida, sino incluso un discurso para la ciudad más importante del país.

Tiene un factor a su favor. Ha regresado a la Presidencia de la República y puede tener un margen mayor de operación y de presencia pero antes debe definir discursos, objetivos, operación, dirigentes, personajes. En otras palabras, erradicar a los Gutiérrez de la Torre y construir una fuerza política nueva que en la capital del país tendría que ser una suerte de frente que vaya mucho más allá del priismo tradicional. Toda una posibilidad de experimentar de cara al 2018.

EL DINERO DE YÁÑEZ

Hablábamos ayer del dinero de Oceanografía, sobre qué había sucedido con los 455 millones de dólares que se habían quedado en manos del dueño y administrador único vía el fraude a Banamex.

Ya sabemos en qué se ha gastado buena parte de ese dinero: desde cuentas personales hasta un Rolls Royce, desde equipos de futbol hasta relojes de lujo. Pero el tema son los activos y en ello las autoridades y sobre todo la PGR lo que han tenido que hacer es una recuperación silenciosa de activos que evitara que se llegara en Oceanografía a una situación similar a la de Mexicana, una quiebra que hubiera tenido un costo social y económico aún más alto que el de la aerolínea.

La tarea es compleja porque las actividades del grupo y su propietario están muy extendidas, pero aseguran que en esa labor han avanzado mucho, manteniendo a Oceanografía en operación (si Oceanografía hubiera dejado de operar los costos, por ejemplo, para Pemex hubieran sido muy altos por la cantidad de contratos que manejaba y maneja aún esa empresa), se preservaron las fuentes de trabajo y se están recuperando activos claves, como algunos barcos, y también colocando en el mercado, con nuevos propietarios, otros activos relacionados, como sucedió con Gallos Blancos. Algo similar sucederá con la propia Oceanografía más temprano que tarde.

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