Opinión

Reprobable ataque al árbitro

Por: Filiberto Inzunza

Desde el momento en que penetre en el terreno de juego tendrá la facultad discrecional de amonestar a todo jugador que observe conducta inconveniente o esté incorrecto, pudiendo impedirle tomar parte en el juego en caso de reincidencia.

Eso dice la regla V, sección D, en lo referente el árbitro dentro del Reglamento de Futbol.

El silbante Fermín Soto Jr., -al saber- sacó su tarjeta amarilla de amonestación para un jugador en el partido entre Lobos de Inmunotec y Crackers de Materiales Gráficos, en la Liga categoría Máster. Y ahí vino la agresión. José Luis Camacho se molestó porque el silbante amonestó a su hermano. Así de sencillo.

Ni siquiera fue para él, ni tampoco una tarjeta roja directa o algo peor. La golpiza propinada se refleja en el rostro del nazareno. Algo inaceptable, reprobable en la acción.

Son jugadores de 40 años y más. Por más irritación que se tenga, debe de resaltar la calma.

Colofón. Y a propósito de lujas, naflos, wichimis, -traducción- “La nostalgia es pasajera y sin pagar boleto”. ¡Ai´sí! En el terreno de juego, dentro de un encuentro de futbol, pueden suceder muchas cosas.

La equivocación del silbante, como del jugador, pero al final de cuentas la reflexión es primordial.

Viene el arrepentimiento y el agresor se compromete a pagar los gastos médicos del árbitro.

Pero el castigo de los directivos nadie se lo quita.