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Resultados paradójicos

NUESTRA OPINIÓN ESTATAL

Un estudio del Instituto de Economía y Paz establece que en Sinaloa se gastaron 94 mil millones de pesos el último año en seguridad pública, una de las sumas más impresionantes de las que se tengan memoria aplicadas a ese rubro. Igual indica que se encuentra situado como el tercer estado más violento del país.

Otro dato que aporta el análisis, y que no por sabido deja de ser preocupante, es el que Culiacán, Mazatlán y Navolato son los municipios con mayor incidencia en delitos de alto impacto y que en los años recientes han mostrado un grave ascenso.

El resultado del estudio del IEP es hasta cierto punto paradójico, sobre todo en los puntos referentes a los recursos que se destinan y el lugar que Sinaloa ocupa en inseguridad en la escala nacional.

De hecho, habría que apuntar que la multimillonaria cifra de 94 mil millones de pesos que se gasta en prevenir y combatir el crimen, no corresponde en lo absoluto a los resultados que se han obtenido, pues sigue siendo una entidad extremadamente convulsiva, pese a los dineros públicos que se destinan para intentar restablecer el orden y la tranquilidad.

Todo lo anterior lleva, sin duda, a colegir que algo está fallando en los programas institucionales y también a deducir, por los pobres resultados que se observan en la materia, que lo que se hace está mal encauzado, lo que desemboca, por supuesto, en los evidentes fracasos del gobierno estatal, no obstante aplicar los cuantiosos recursos económicos.

El estudio advierte también que lo que pudiera estar faltando para mejorar en resultados en el combate a la inseguridad, es aumentar la capacitación y adiestramiento de los cuerpos policiacos, a la vez de intentar, de una buena vez por todas, atenuar los altos grados de corrupción que existen hacia el interior de esas agrupaciones.

Pero en medio de esas noticias malas, hay algunas buenas, como el que en Sinaloa, dice el análisis, existe un ambiente propicio para los negocios, además de una buena gestión de desarrollo social y económico, referentes que también son de alguna manera incongruentes con los datos duros que hablan de que Sinaloa es un estado sumamente violento.