Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

Revocación de mandato en Sinaloa

SUSTANCIA SIN RETÓRICA

La ciudadanía no tiene por qué soportar todo un sexenio o un trienio a los malos gobernantes o funcionarios ineptos. Tampoco tiene por qué tolerar decisiones torpes y caprichosas o nombramientos otorgados a personas sin perfil para desempeñar determinados cargos. Menos aún, reelegir a quienes no cumplan con sus promesas de campaña o traicionen al pueblo una vez en el poder.

Por eso se instituyó aquí en Sinaloa la figura de la revocación de mandato desde el 2001. Fui el primer iniciador de esta en 1997, junto a las candidaturas independientes, el plebiscito y el referéndum.

Fue hasta el 10 de octubre del 2003 en que culminó el proceso legislativo para instituirla en la Constitución Local, y se ordenó en esa fecha reglamentarla en la legislación secundaria en un plazo de un año, y no se hizo. Ya han transcurrido más de diez años, y sigue igual.

Se reglamentó sólo el plebiscito y el referéndum en la Ley de Participación Ciudadana, emitida muy tardíamente por el Congreso Local hasta el 24 de julio del 2012, dejando fuera la revocación de mandato. Es claro que se tuvo miedo hacerlo. Por algo será.

Empero, es una necesidad pública. Lo público pertenece al interés legítimo del pueblo. No a la mentalidad caprichosa de uno o de unos cuantos. Les guste o no, tiene que hacerse, máxime que las autoridades competentes protestaron cumplir con la constitución y las leyes emanadas de esta.

Dicha protesta es un juramento que no debe hacerse jamás en vano, porque es un acto que sella el compromiso con la patria y con su pueblo. Y ello no es simple solemnidad. Es un deber jurídico, además de ético.

Al final de la disposición constitucional que ordena la protesta dice: "Si no lo hiciereis así, la República y el Estado os lo demanden." Así que hay que atenerse a ello y a las libertades públicas cuando lo reclamen. Hay que entender que ya no estamos en el absolutismo monárquico.

Por ello al poder público deben llegar las personas más sensatas, congruentes, prudentes, honradas y capaces. No mediocres que hagan uso de él de manera caprichosa y arbitraria. Fueron muchísimos y muy caros los sacrificios humanos para transitar de dicho absolutismo al Estado Moderno.

Sabemos que todavía existen mentes ancladas en la época oscurantista. Es una herencia de la colonia española que no ha podido superarse. De ahí la necesidad de poner en marcha la revocación de mandato.

La revocación de mandato tiene su base en el artículo 150 de la Constitución de Sinaloa. Al final de dicha disposición dice: En la legislación reglamentaria se establecerá el procedimiento. Y es hora de que todavía no se reglamenta. No obstante de que han transcurrido más de diez años desde que se ordenó hacerlo. A esto se le llama omisión legislativa. Lo malo es que ha sido deliberada y perversa.

slarae@hotmail.com