Opinión

Revocación de mandato: ¿la cuarta campaña de AMLO?

EL ANCLA

Por  Luis Enrique Ramírez

La constitucionalidad de la Guardia Nacional, declarada ayer por el Congreso de la Unión, pasó de noche frente a lo que se presenta, hoy por hoy, como un riesgo mayor para la democracia mexicana: la posible tentación autoritaria del actual Gobierno federal.

Soterrada bajo la figura de la revocación de mandato, existen fundadas sospechas de una operación presidencial para prolongar la hegemonía de Morena en las elecciones intermedias del 2021, y lo peor: sentar las bases para otro cambio a la Constitución que permita a Andrés Manuel López Obrador reelegirse como primer mandatario.

«Jugada tramposa», denominó el líder de Coparmex, Gustavo de Hoyos, a esta reforma constitucional impulsada por Morena, cuyos diputados se negaron a modificarle una sola línea cuando fue analizada en comisiones. 

Así, intacta, se subió ayer a la máxima tribuna de la nación, con evidente «línea» para ser aprobada (como lo fue, de manera aplastante) por la mayoría parlamentaria que conforman los legisladores morenistas y sus satélites del PES y del PT, a los que se sumaron los del PVEM, los nueve que abandonaron la bancada del PRD y tres coahuilenses del PRI.

ALERTA MÁXIMA. En este momento resulta inevitable que la popularidad de AMLO, de un nivel jamás visto en la era moderna de México, logre repetir, en las elecciones a celebrarse el próximo 2 de junio en seis estados (Puebla, Quintana Roo, Tamaulipas, Aguascalientes, Baja California y Durango), el fenómeno morenista de los comicios federales del año pasado. 

La reforma contempla que la consulta popular para votar a favor o en contra de que AMLO continúe en la Presidencia se lleve a cabo el mismo día de los comicios constitucionales del 2021.

«Es para ahorrar dinero», aseguran los morenistas.

Sin embargo, la figura de un presidente que se vende como el gran benefactor del pueblo mexicano alienta un mal presagio para nuestro sistema democrático. 

El fantasma del voto a ciegas o «5 de 5» que dominó las elecciones del 1 de julio del 2018 por obra y gracia de la popularidad de AMLO sigue presente.

LINCHAMIENTO PRESIDENCIAL. El historiador Enrique Krauze y el empresario sinaloense Agustín Coppel Luken aparecieron ayer, relacionados, en dos supuestos casos de «compló» en contra de AMLO. Señoras y señores, volvemos al discurso conspiranoico a la tabasqueña de principios de este siglo, pero ahora desde Palacio Nacional.

De manera obvia (aunque no hay peor ciego que el que no quiere ver), López Obrador «se vacunó» de las opiniones informadas en contra de la revocación de mandato con esa estrategia de victimización que tan bien maneja y es la clave de su éxito político. 

No es casual que tres denuncias de supuestas confabulaciones anti-AMLO se lanzaran el mismo día en que la reforma constitucional que aquí se aborda fuera votada en San Lázaro.

La primera se enmarcó en la conferencia mañanera de ayer, donde López Obrador acusó de haber patrocinado una campaña negra en su contra al Consejo Mexicano de Negocios, a su presidente, el dueño de Cinépolis, Alejandro Ramírez, y a otras empresas. El titular de Inteligencia Financiera de la SHCP, Santiago Nieto, anunció una denuncia ante la Fepade.

Casualmente, ayer también la periodista Carmen Aristegui reprodujo en su programa radial matutino un capítulo del libro de Tatiana Clouthier Juntos hicimos historia, donde afirma que Agustín Coppel y Enrique Krauze participaron en la creación de campañas digitales para «acechar y denostar» al ahora presidente de la República.

La otra acusación que involucra a Coppel y Krauze, así como a los empresarios Germán Larrea y Alejandro Ramírez, se refiere a una supuesta conjura mediática contra AMLO en una campaña denominada «Operación Berlín», reportaje que publicó el periódico Eje Central con fuentes anónimas y sin pruebas.

Como dijeran los tuiteros de antes: «¿Coincidencia? No lo creo».