Opinión

Revocación de mandato, ¿sí o no?

EN MARCHA

Por  Roberto Cruz

Cuando votamos por un presidente o por un gobernador, los ciudadanos les estamos otorgando a través del voto un mandato, los estamos contratando para que resuelvan los problemas a los que se comprometieron cuando eran candidatos; por ejemplo, que mejoren la educación de nuestros jóvenes, que mejoren las condiciones del sector de la salud para atender dignamente a millones de niños y adultos mayores, que incrementen las oportunidades de trabajos mejor pagados para madres solteras o jefas de familia; obviamente, que no sean corruptos y combatan la inseguridad y la impunidad y, por cierto, les pagamos un buen sueldo con nuestros impuestos para que realicen ese trabajo.

Sin embargo, hemos padecido amargas decepciones, ya que los políticos, que son nuestros empleados porque les pagamos con nuestro dinero, no cumplen, son mentirosos, corruptos o simplemente ineptos. La revocación de mandato es una herramienta útil en las democracias participativas para poder destituir a un gobernante mentiroso o corrupto antes de que termine su mandato. Tal cual lo hacemos con un mal empleado en el sector privado, así deberíamos poder hacerlo, con mayor razón, en el sector público. 

En democracias más avanzadas a la nuestra existe esta herramienta ciudadana, como en Europa y USA; por ejemplo, en el estado de California, que por sí mismo representa la séptima economía en el mundo, existe esta figura de forma sistemática. Pero en México quienes han ostentado anteriormente el poder presidencial siempre les ha dado miedo darnos más poder de decisión a los ciudadanos. 

Hoy el pánico del PRI y del PAN es el 86 por ciento de popularidad a favor del presidente AMLO, y anteriormente tampoco querían aprobar la figura de revocación de mandato porque les daba terror el 16 por ciento de aprobación de Peña Nieto. ¿Se imaginan cuántos miles de millones de pesos nos hubiéramos ahorrado por la corrupción gubernamental si a EPN lo hubiéramos podido quitar con esta reforma constitucional a la mitad de su sexenio fallido? De igual manera, pensemos en las cantidades obscenas de dinero por las que hoy señalan a Malova, Armando Villarreal, los Duartes, los Moreira, Guillermo Padrés, todos los gobernadores de Tamaulipas desde Yarrington a la fecha, entre muchos otros. Es una larga y vergonzosa lista, y tuvimos que aguantarlos hasta que terminaron su mandato. Para ayudar a combatir esta corrupta impunidad fue por lo que presenté esta iniciativa ciudadana de revocación de mandato en el Congreso de Sinaloa desde 2015, y celebro que hoy este tema ya se encuentre en el debate parlamentario. Vamos a ver cómo votan los 37 senadores del PRI y del PAN, esperemos que la inteligencia supere la cobardía.

El miedo les provoca ceguera a los cobardes, y eso les impide ver mas allá de sus intereses. Con mucha pena escuché el despotrique del presidente nacional de Coparmex en contra de este ejercicio con argumentos tramposos o, en el mejor de los casos, desinformados. Es una lástima, porque se autoexhibe como un ignorante de los procesos democráticos en el mundo y en México.

Su cobardía y perversidad les hace olvidar al PRI, al PAN y a su súbditos que esta herramienta de participación ciudadana no es solo para un presidente, sino para una Presidencia de la República y 32 Gubernaturas, y no solo es para 2021, sino de aquí en adelante. ¿O tendrá algo que ver el video de la Coparmex con que su presidente es de Baja California? Uno de los dos estados donde habrá elección para gobernador dentro de dos meses, y Morena sigue arriba en las encuestas por 21 puntos según la propia firma panista Massive Caller.

Por último, recordemos que el presidente AMLO ganó por 53 por ciento, solo tres puntos arriba del umbral de la revocación de mandato, de 50 por ciento más un voto, y para 2021 lograr mantenerse no será nada fácil, ya que los retos del país son enormes. Incluso hay intelectuales, como Jorge Castañeda, quien le apuesta a Leo Zuckerman que AMLO perdería su revocación de mandato en 2021, sobre esta apuesta voy a escribir mi próxima columna “En Marcha”.