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Rezagos en la educación

NUESTRA OPINIÓN ESTATAL

El derecho constitucional que todo ciudadano tiene a una educación gratuita es un mandato que las autoridades federales y estatales cada vez endilgan más a los padres de familia, obligándolos a pagar "cuotas" que se manejan decorosamente como "voluntarias", pero que resultan sobre todo, necesarias para sostener un sistema en el que los rezagos son, a pesar de los discursos oficiales, muy evidentes.

La falta de mejores condiciones en la mayoría de las escuelas del estado, sobre todo en el medio rural y zona serrana, es una realidad traducida en baños deteriorados, techos vulnerables a las precipitaciones pluviales, aulas sin cristales en sus ventanas y puertas que, al más mínimo golpe, se abren, además de enjarres a punto del derrumbe, mobiliario obsoleto, falta de abanicos de techo o de pedestal y ya no se diga de equipos de aire acondicionado o instalaciones eléctricas adecuadas para soportar la demanda de energía.

Cifras del Gobierno del Estado confirman que la administración ha invertido mil millones de pesos en infraestructura educativa, una cifra que es importante, pero no suficiente para mejorar las condiciones de un sector tan necesitado, en donde por las características de un alumnado inquieto acelera el deterioro de su infraestructura.

Otra de las realidades que lastiman es la permanencia, no de ahora sino desde hace años, de escuelas de madera, de aulas de cartón, en donde niños de preescolar y primaria deben soportar temperaturas sofocantes en verano y fríos vientos en invierno, además de carecer de servicios básicos como la energía eléctrica, sanitarios higiénicos y agua potable.

Estas condiciones de carencia que imperan, pese a las inversiones anunciadas, han provocado una serie de críticas a programas como el Escuela de Tiempo Completo, una estrategia cuyo objetivo es interesante y benéfico, pero que requiere de mayores recursos para no cargar tanto la mano a unos padres, cuyo ingreso económico es insuficiente.

Los propios maestros afirman que el gran problema es la falta de más recursos federales a este rubro, pues la mayoría del presupuesto se va en el pago al personal educativo y queda una mínima parte para infraestructura.