Opinión

Riesgos y palabras de JVC

Por: Teresa Guerra

TRIBUNAL BAJO SOSPECHA. La resolución del Tribunal Federal Electoral al validar firmas fraudulentas obtenidas por el Bronco, candidato independiente a la Presidencia, y obligar al INE a incorporarlo en las boletas es una clara señal de que cuatro magistrados de ese máximo órgano, en caso de judicializarse el resultado electoral, como seguramente pueda suceder, estarían dispuestos a actuar al margen de ley, manipular el resultado y colocar bajo sospecha la elección federal.

Es muy grave lo que aconteció; el Bronco utilizó firmas de personas fallecidas, alteró datos y duplicó firmas, usó sin consentimiento de los electores sus credenciales y, sin embargo, cuatro magistrados (José Luis Vargas, Mónica Soto, Felipe Fuente e Indalfer Infante) que según trascendió recibieron presión directa de Los Pinos, no tuvieron rubor para validar su registro. Todo puede pasar entonces, gane quien gane, si la elección se va a tribunales, esos cuatro magistrados tendrán en sus manos la definición de millones de mexicanos y, aunque no haya razones, podrían anular o cambiar la elección. ¿O no?

Sospechosamente, tres de esos cuatro magistrados fueron designados a petición del PRI, particularmente de Humberto Castillejos, consejero jurídico de la Presidencia. Y el cuarto, Indalfer Infante, lo apoyó el PRD y Miguel Barbosa, actual candidato de Morena en Puebla. Según dicen, las presiones para validar la incorporación del Bronco salieron de Los Pinos, Gobernación y la Suprema Corte. ¿Será?

CONFIANZA EXTREMA. El problema es que algunos de los integrantes de Morena ya se sienten ganadores, y hasta reparten posiciones en el gobierno, olvidando la máxima que “del plato a la boca se cae la sopa”, sobre todo en un proceso electoral. No aprenden del 2006, el exceso de confianza los puede llevar a una derrota, pese a estar AMLO en el primer sitio de preferencias, sobre todo si descuidan, como lo están haciendo, la estructura electoral y si simulan en integración de representantes de casillas. Sinaloa es ejemplo de que, pese a la ola favorecedora y apoyo a López Obrador y Morena, su estructura partidaria es frágil y su organización electoral también. ¿O no?

JAVIER VALDEZ. Ayer cumpliría 51 años Javier Valdez y, sin embargo, lo que se conmemoró fueron los 11 meses de su dolorosa ausencia. Su hermana Paty leyó las reflexiones de Javier cuando cumplió 50 años, cuando creía que la vida seguía, y cuando brindaba por su medio siglo:
“Vengo de la loma, del terregal, de los dedos descarapelados y un brazo dos veces fracturado. Pura Col Ros, barrio 18, cholo y jipi de utilería. Monaguillo, peón de albañil, velador, cantinero, ayudante de maqueador, músico y árbitro de voleibol. Marisquero, cartero, corrector de estilo y de planas, vendedor de ropa de segunda en los campos agrícolas, paquetero (cerillo), maestro y periodista, militante de la mejor izquierda y poeta frustrado. Con todas mis rosas con espinas, cumplo hoy mi primer medio siglo y 27 de periodista. A mucha honra. Padre, nino, tío abuelo y abuelo. A mis 50 me siento de 50. Ya no soy un joven, acaso un chavorruco. Pero seguiré volteando cuando en un restaurante un cliente grite joven, para llamar al mesero. Soy un sobreviviente. Tengo amigos muertos, perforados a tiros, o vencidos por el tiempo. Soy un luchador, un resiliente, un guerrero, un perdedor en la tómbola de los exitosos, un infiltrado, un polizón cómplice de otros que tampoco pagaron boleto. Y aquí estoy. Feliz cumpleaños a mí…” 

Son palabras que nos duelen y que se dedicó a sí mismo Javier un mes antes de su asesinato.