Opinión

De cuidar lo íntimo y privado

LECTURAS

Por  Rigoberto Ocampo Alcántar

En medio de una vertiginosa comunicación, los otros se meten hasta la cocina de cada uno. Claro, porque lo permite cada uno. El conservar privado el número de teléfono y sus cuentas de redes sociales es un inmejorable candado del respeto que debe guardar cada uno a su intimidad. La seguridad empieza por uno mismo. Esta lección desafortunadamente la dan los años. En un país desarrollado los asaltos a lo íntimo son menos frecuentes, porque la cultura política de los ciudadanos tiene una orientación evaluativa. Es decir, no es cognitiva ni afectiva (Almond y Verba).

No es creencia o sentimiento. La acción social pasa, en un país con una cultura política participativa con orientación evaluativa, por un análisis racional de la acción y reacción. Por ejemplo: No es creencia que vas a tener a alguien para siempre y nunca se irá. No es un sentimiento de que desde el más allá te van a destinar a estar siempre con ese otro y nunca te va a dejar. Es una evaluación racional de lo que ese otro puede aportar a una acción en conjunto. No más, ni menos. Pero ahí sí vale el adverbio, nunca puedes esperar, y por tanto demandar, siempre. 

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En la deconstrucción de la intimidad por herramientas tan poderosas como los teléfonos con internet, pantalla y cámara hacen que el aquí y ahora sea compartido en el instante. Y cómo dijo la poeta Violeta Parra: “todo lo cambia el momento, cual mago condescendiente” (Volver a los diecisiete). Entonces, ese momento va a cambiar lo que sigue. Como si el otro estuviera al lado de uno. De ahí lo delicado y peligroso que puede ser la comunicación instantánea en una sociedad en dónde no hay cultura política participativa con una orientación evaluativa, pues vuelve a los individuos en fáciles presas de su orientación cognitiva o afectiva, en su cultura parroquial o de súbdito. Hay creencias o afectos. 

En este sentido, es muy importante para preservar la seguridad de uno y la de su hogar, tener controlada la intimidad y los accesos a la privacidad. Mucho más, cómo lo define Durkheim, al núcleo sagrado, la familia. Aunque siempre, desafortunadamente, volviendo a Violeta Parra, ese mago condescendiente, “nos aleja dulcemente de rencores y violencias, sólo el amor con su ciencia, nos vuelve tan inocentes”. Y pues ella, vivió en carne propia como su inocencia la llevó al suicidio, como expone en su última carta antes de suicidarse: “…yo no me suicido por amor. Lo hago por el orgullo que rebalsa a los mediocres…Quise dar, no encontré quien recibiera”. Y ahí está pues lo grave que es exponer el aquí y ahora. Si ella, una gran poeta, no pudo con el aquí y ahora, eso espetado a la cara de niños, de jóvenes y adultos puede provocar graves consecuencias. Hay que cuidar a los seres amados, preservando y cuidando la seguridad de su intimidad y privacidad, sobre todo la de aquello menores, ahí sí, hasta que sean mayores de edad. 

DE TIEMPOS ELECTORALES 

La acción política tiene iguales consecuencias de esta vertiginosidad. Ahora, muchos actores sufren el estrés de lo inmediato. Creen que si no se apuran no llegan. Cuando en una democracia hay leyes y tiempos que éstas establecen en los procesos electorales. Son las leyes y normas electorales las que definen cuándo un militante de un partido o ciudadano con interés de participar puede manifestar sus intenciones de competir en una elección. Esas reglas deben ser observadas por obligación por todos. En ese sentido, para llegar al proceso electoral local en Sinaloa faltan aún muchos meses. No es por ningún lado la hora de exponer, en público, la solicitud de que se vote, por una persona, para candidato de cualquier cargo que implique la participación en una elección constitucional.

PÁRRAFOS: DE CARNAVAL DE MAZATLÁN

Próximamente se conocerán las convocatorias para la elección de reina y rey feo del Carnaval de Mazatlán. Empiezan incluso los preparativos de esa fiesta popular, que se llevará a cabo del jueves 20 al martes 25 de febrero. Serán días de fantasía y embriaguez. De dejar atrás las dificultades y en las que como dijo Serrat, “el pobre y el villano bailan y se dan la mano”. En esas fiestas se va incluso disfrazado y/o con máscaras. La tradición es que con esas antifaces se busca dar rienda suelta al deseo y al placer, más allá de los convencionalismos sociales. Pero es en el marco de esas fiestas. No en la acción social diaria. Así que pronto, llegará el solaz y el disfrute de las fiestas del carnaval. Ahí sí tendrán un lugar propicio, todos los que así lo deseen, intercambiar en los bailes y Olas Altas, la información íntima con los otros. 

lecturas_eldebate@yahoo.com

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