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Opinión

De defensa propia

LECTURAS

Por Rigoberto Ocampo Alcántar

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En Mazatlán, EL DEBATE reportó que la noche del jueves pasado un delincuente entró a una casa, usando una identidad falsa, e intentó asesinar al habitante de esa vivienda. En defensa propia el agredido hiere al agresor con un desarmador, ayer falleció el delincuente. Todo ser humano aspira a tener SEGURIDAD en su casa. No puede entrar nadie porque puede perder la vida: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”, sentenció el héroe nacional, Benito Juárez, presidente de México. Nadie puede permitir que la seguridad de las casas-habitación sea violentada por otro. El Estado preserva la seguridad pública. Por supuesto es imposible que afuera de cada casa haya un policía para preservar la integridad de sus habitantes. Para eso somos una sociedad de seres humanos, no de animales irracionales. La base de toda acción social ciudadana está en la seguridad pública que da el Estado. Es la función primordial del Estado-Leviatán. Los esfuerzos en Sinaloa están inclusive en las estadísticas locales y del gobierno federal. Sin embargo, cada delito debe ser perseguido y presentadas las denuncias ante las autoridades de procuración de justicia. La única forma de avanzar es que cada ciudadano ante un atentado contra su seguridad acuda ante la autoridad correspondiente a presentar la denuncia. Así se irá consolidando una participación ciudadana que tenga una orientación evaluativa de la acción social y gubernamental. Al final, es en cada elección, con su voto, que esa participación se manifiesta.

En Sinaloa, los esfuerzos de la administración de los gobernadores Rento Vega, Juan Millán Lizárraga, Jesús Aguilar Padilla, Mario López Valdez y Quirino Ordaz Coppel en materia de seguridad pública y prevención del delito están en las estadísticas. Se han reducido los indicadores delictivos. Es una tarea que no sólo puede competer al Estado, es corresponsabilidad ciudadana. Esta será una asignatura de alto impacto social para el nuevo gobierno que encabezará el gobernador electo, Rubén Rocha Moya. La visión de la participación ciudadana y de combate a la delincuencia del presidente Andrés Manuel López Obrador tiene un perfil social que será un reto para el nuevo gobierno en Sinaloa. A seguir analizando.

DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

En los próximos meses en Sinaloa estos institutos estarán en proceso de renovación de sus dirigencias estatales y municipales. Inclusive algunos hasta nacionales. Asimismo, trabajaran en la recomposición de sus estructuras organizativas y territoriales. En el Estado, todos los partidos deberán de ir a buscar la representación en los dieciocho municipios. El trabajo de activismo político de cada partido se puede dar, o no. Pero la única vía que, en ese ejercicio ciudadano de rendición de cuentas, puedan estar en condiciones de presentar ofertas políticas viables en futuros procesos electorales será que cuenten con una presencia organizativa y territorial entre la ciudadanía. La comunicación política para los partidos no será suficiente. Incluso aun cuando algunos partidos tendrán más recursos de financiamiento público que otros, no será ese elemento el que pueda marcar la diferencia. La articulación de las estructuras dirigentes con una base política, y, está con la acción social es la única manera en que un partido podrá construir una alternativa de posible representación a partir del voto en futuros procesos electorales. Habrá que observar quienes son los políticos que se irán haciendo de las dirigencias estatales y municipales de los partidos en Sinaloa y los dieciocho municipios.

PÁRRAFOS: DE REDEFINICIONES PARTIDISTAS

A la luz de las reflexiones anteriores viene el recuerdo de unas líneas publicadas aquí hace ya quince años: “Una amiga que trabaja en el sector empresarial se pregunta, ¿qué pasa con los políticos cuando ya no están en las planas de los periódicos? ¿Cuándo no están en los lugares de la administración pública? Son interrogantes que llevan a aquella referencia atribuida a un viejo político mexicano: “es más peligroso un político desempleado que un guerrillero armado”, al menos como un ejercicio de advertencia y chantaje en aquellos años del autoritarismo mexicano. Ahora la pluralidad ha hecho que pierda cierto atractivo esta sentencia, pues lo más que puede pasar es que algunos políticos desempleados decidan hacer un cambio de siglas partidistas, y habida cuenta de la posibilidad de alternancia en los diferentes niveles de gobierno, su acción política, ante el desuso en un partido, puede encontrar acomodo en otro sin mayor problema. De repente, con el régimen democrático en México se dio la migración de los políticos entre las filas partidistas. Esto es una realidad de la pluralidad, la posibilidad de alternancia y por lo tanto de la democracia en nuestro país (Lecturas, EL DEBATE, 26/Feb/2006). La consolidación de la democracia en México ha demostrado que ese tránsito de actores entre diferentes partidos se dio y seguirá dándose.

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