Opinión

De federalismo

LECTURAS

Por  Rigoberto Ocampo Alcántar

La historia de México está surcada por una tensión política entre centralismo y federalismo.

Después de la Revolución de 1910 se puso fin a esa disputa histórica en el marco normativo del Estado mexicano: la Constitución de 1917, vigente hasta nuestros días, con sus múltiples reformas. Algunas tan recientes como la de materia educativa del pasado mes de mayo. La república federal, en donde las entidades federativas gozan de autonomía viene de la mano de la autonomía del municipio. Ese es el marco constitucional que ha regido en México desde la segunda década del siglo XX y lo que va del XXI. Esto, desafortunadamente, no ha representado que en todas estas décadas el país se haya desenvuelto en un sistema político, económico y social federalista. No hubo durante gran parte del siglo XX ni siquiera un régimen democrático en la elección de los representantes del Poder Ejecutivo y Legislativo. Lo que en consecuencia dio un Poder Judicial igualmente supeditado al designio de los representantes del Ejecutivo que producía el régimen autoritario. El presidencialismo mexicano forjó así un centralismo que ni las barreras naturales de comunicación, las distancias geográficas o los pesos económicos de las entidades podían desatender, por la buena o la mala. 

A partir del régimen de transición y la construcción democrática el sistema político volteó por primera vez al federalismo. Teniendo su primera representación en las entidades federativas en la arena electoral. Inclusive aún sin los marcos normativos que dieron más tarde la seguridad del voto libre y secreto. Ese esfuerzo de transición y construcción democrática llevo al país a homogenizar un sistema electoral que fue detonando un ejercicio del federalismo. Primero en algunas entidades, luego en el Poder Legislativo (elección federal de 1997), después en la alternancia de la Presidencia de la República (elección presidencial 2000). En paralelo, se ordenó desde la Presidencia de la República la autonomía real del Poder Judicial. Estos dos procesos permitieron la consolidación de la democracia mexicana y la construcción de un federalismo que se representó en la relación política entre el Ejecutivo federal y los estatales. 

En esos procesos de la democracia mexicana los diversos actores políticos se abocaron a una acción partidista que fue configurando el Poder Judicial de la federación y entidades federativas. Es tan comprobable como observar la ficha curricular de los ministros de la Suprema Corte de la Nación para abajo en el Poder Judicial federal, como de las entidades, y observar antecedentes en la función pública de algún gobierno o relaciones directas con grupos de interés ligados al poder político. Este elemento ha hecho, del andamiaje institucional, que la parte del Poder Judicial sea la más frágil en el régimen democrático desde una perspectiva institucional. Por un lado, la elección por el legislativo y la presión del Ejecutivo han sido una realidad desde las reformas que promulgó el presidente Ernesto Zedillo. Por la otra, la realidad de los intereses que representa cada miembro del Poder Judicial, además de los propios, son una realidad. De esta manera, uno de los principales retos que enfrenta el régimen democrático es la consolidación de la autonomía del Poder Judicial. Más allá de hablar de otro escenario, esta ese esfuerzo para construir esa autonomía. 

DE SEGURIDAD 
La seguridad es una de las funciones esenciales del Estado. Está a la base de la construcción de un Estado-Nación. En México la seguridad en el régimen autoritario no comprendía la salvaguarda de los derechos humanos. Estos tenían una limitación que arbitrariamente fijaba el representante en turno del Poder Ejecutivo en los tres niveles de gobierno. Es precisamente el voto secreto y libre lo que fue concatenando la lucha por la libertad y la seguridad. Hoy, en México la libertad es una realidad. La libre decisión por quién votar sigue vigente. Ahora, toca a esta nueva mayoría en el Congreso de la Unión y la mayoría en los congresos locales de las entidades federativas construir un Poder Judicial libre y autónomo. Más allá de la nómina de los intereses del poder político y económico. Sólo en ese caso se podrá dotar al Estado de las herramientas para construir y asegurar a los ciudadanos la seguridad pública y privada. 

PÁRRAFOS: DE FEDERALISMO Y SEGURIDAD 
Es necesaria la preservación del federalismo en el régimen político para preservar un ejercicio libre del voto y la implementación de políticas públicas que lo consoliden. En paralelo se podrá construir un andamiaje de procuración de justicia que de un marco de socialización a los esfuerzos del Estado para la protección y observancia de los derechos humanos de los ciudadanos mexicanos. Es decir, de la mano de uno va la posibilidad de la construcción de un aparato institucional que se los preserve y observe. En la construcción de estos dos polos se hace necesaria una ciudadanía con una cultura política participativa con una orientación evaluativa. Y en paralelo, de un esfuerzo de todos los actores políticos y sociales en el fortalecimiento de la tarea de educación cívica de los niños y jóvenes mexicanos. Ellos, mañana, serán los ciudadanos que podrán consolidar, o no, hay que decirlo, ese orden democrático y de separación y autonomía de poderes.

lecturas_eldebate@yahoo.com