Opinión

De inicio de clases

LECTURAS

Por  Rigoberto Ocampo Alcántar

Cada semestre el ciclo vuelve a empezar. Los alumnos van a empezar su curso con dos preguntas: ¿Qué quieres? Y, ¿cuál es el último libro que has leído completo, de la portada a la palabra fin? Más allá de la alta probabilidad que la respuesta vuelva a ser la misma que en los últimos más de 20 años, no importa, volver a empezar. Con dos premisas: Primera, algunos, el promedio dice que quizá lo menos, leerán varios libros en el semestre. Dos, algunos van a recordar usar oraciones con sujeto, verbo y predicado, y, luego, un punto. Esas dos tareas serán, como por más de dos décadas, la que se realizará. No queda más que recordar al poeta, Octavio Paz en ¿Águila o Sol?:
“Comienzo y recomienzo. Y no avanzo. Cuando llego a las letras fatales, la pluma retrocede: una prohibición implacable me cierra el paso. Ayer, investido en plenos poderes, escribía con fluidez sobre cualquier hoja disponible: un trozo de cielo, un muro (impávido ante el sol y mis ojos), un prado, otro cuerpo. Todo me servía: la escritura del viento, la de los pájaros, el agua, la piedra.

¡Adolescencia, tierra arada por una idea fija, cuerpo tatuado de imágenes, cicatrices resplandecientes! El otoño pastoreaba grandes ríos, acumulaba esplendores en los picos, esculpía plenitudes en el Valle de México, frases inmortales grabadas por la luz en puros bloques de asombro. Hoy lucho a solas con una palabra. La que me pertenece, a la que pertenezco: ¿cara o cruz, águila o sol?”.

Y entonces, se toma aire y se recuerdan los años de estudio, de soledad, de trabajo, de catedra, de investigación, de vagancia, de lectura, de locura. Todo junto, para volver a comenzar. Y decirles, antes de acabar la segunda sesión: sigo aquí, porque entre ustedes está un próximo profesor de Riguito, y el día que llegue a su primer día de clases, espero le pregunten igual y lo pongan a leer.

Es respirar, sentirse parte del planeta. Y, en cada par de ojos hay la posibilidad de llegar a coincidir en el imposible amor a los libros. Siempre habrá uno más que leer. Y cada año, habrá uno menos para hacerlo. Y, todavía hay que juntar las fuerzas para escribir el próximo libro, ensayo académico, editorial periodístico.

DEL RECOMIENZO 
Ese aliento es el que hace volver a leer a Lorca y encontrar en los viejos libros, el Romancero Gitano. Se leyó en un libro de Editorial Diana, segunda edición, 1957, y, comprado en la Agencia Carrasco de Mazatlán. Con orgullo juvenil se ponía sello con el nombre propio y fecha en la novel biblioteca: 30/5/78. Aunque nunca se llevan libros los compañeros de ruta. Resuenan los versos de La casada infiel, como un primer asomo a la pasión:

“Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.”

Eso sí, muy orgulloso Lorca, para aclarar en esa negrura que dejó:

“Fue la noche de Santiago /
y casi por compromiso.”

Lo que sigue en el poema es de los cantos más hondos de la pasión. Para dejar el poeta, al último, un magistral pase doble, una muestra de bienestar y honestidad:

Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
La regalé un costurero
grande de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.

Y para terminar el recorrido, viene edición de Gobierno del Estado de Guanajuato, cuando no era gobernada por el PAN, de una antología poética de Efraín Huerta. Y recordar, los paseos por San Ángel a fines de los setenta, sufriendo de amor, y respirando “ansia”. Y, que cuándo se leyó a Huerta, y ese poema, Éste es un amor, se volvió una compañía para siempre. Hoy, es el preámbulo para dormir a Riguito. Aunque, debe permitir el poeta, que a la paloma se le pongan ojos, y en lugar de llorar, se le diga besar de amor:

Éste es un amor que tuvo su origen
y en un principio no era sino un poco de miedo
y una ternura que no quería nacer y hacerse fruto.

Y sí, seguro el poeta permite que pongamos, por mientras crece Riguito y le toca leerlo solo, ojos a la paloma.

PÁRRAFOS: DE UNIDAD EN GRUPO PARLAMENTARIO 
Ayer en el Estado de México, en el primer informe de los diputados federales de Morena, el coordinador de esa fracción y presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Mario Delgado, ensalzó la unidad en ese grupo parlamentario. Declaró: “Somos un grupo muy unido, ¿cómo le hacemos? Hay una gran madurez en esta fracción parlamentaria, hay una gran conciencia del momento histórico que estamos viviendo y de la parte que nos toca hacer a nosotros” (El Universal, 24/Ago/2019). El diputado Delgado es aspirante a dirigente nacional de Morena. La señal de salida fue mostrar el logro de la unidad en su fracción. Y, coordinación con la unidad en el Senado para lograr las reformas constitucionales y legales del presidente López Obrador. Esta declaración da pauta para pensar en una alianza con el senador Monreal. Y, poniendo un poco de futurismo al asunto, se visualizan dos precandidatos para 2021: uno a la presidencial y el otro a la Ciudad de México. Y todo, por tener el control político de sus pares y mantener unidad en las Cámaras del Congreso.

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