Opinión

De la muerte de un infante

LECTURAS

Por  Rigoberto Ocampo Alcántar

La tragedia sólo deja lugar al dolor. Al coraje. A la impotencia. Al grito contra esa moral judeocristiana que deja a los infantes de madres solteras a merced de esa búsqueda de compañía para no estar solas. EL DEBATE ha hecho una cobertura pormenorizada de los hechos públicos del presunto homicidio de un infante, Guillermo “N”. Murió por las heridas sufridas por golpes en su cráneo. Aun suponiendo que hubiera muerto por un accidente, la custodia legal de ese infante es de la madre. Inclusive, ella seguramente ya debió haber declarado ante las autoridades de la Fiscalía General de Sinaloa.

¿Por qué una mujer que ha parido tres hijos, quizá con más de un hombre, y se separa de él o ellos, decide juntarse con otro que no tiene nada que ver con esos infantes que ella parió? Que acaso no sabe que cualquier adulto puede poner en riesgo la integridad y vida misma de un infante. Porque siquiera pensar en ella misma, su placer y necesidades afectivas, cuándo tiene la obligación constitucional y legal de cuidar a los infantes, como lo dicta la ley. Si ella no lo quiere, puede entregarlos en custodia a las instituciones encargadas del cuidado de los infantes mexicanos: DIF o la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes. No es posible que una mujer que haya parido hijos deje de lado, esa que es, su principal responsabilidad.

La pulsión por el deseo o la necesidad afectiva. Quizá, por la repetición del bienestar de estar acompañadas. En fin, por cualquier cosa que sea. Nada, justifica que una mujer sola con infantes bajo su custodia legal, intente, busque, ande detrás, y, meta a su casa a un tipo. Ninguno que ese sea. Si lo que requiere es placer o desea no estar sola, entonces para eso hay hoteles de paso, o, la casa del tipo. Si es que tiene. O sino, pues ella deberá trabajar para pagar el hotel y proveerse del placer sexual, compañía o afecto.

Es prácticamente imposible que el Estado esté cuidando el interior de las viviendas donde habitan las mexicanas madres solteras con sus hijos y que deciden meter a un tipo extraño a esos infantes. Incluso, quizá a uno de esos infantes y no a los otros. Es decir, hay padres de hijos de esas mujeres que abusan de los que sólo son hijos de ella, y no de los que son padres. Esto está demostrado en las estadísticas de violaciones de menores.

De qué hacer con una rata ponzoñosa

La respuesta tiene muchas aristas. Una especialista en violencia de genero declaró lo siguiente: “Desafortunadamente las mujeres mexicanas y sinaloenses no tienen la capacidad de vivir solas, por razones culturales, psicológicas y socioeconómicas”. En sentido esa mujer mamá de Guillermo “N”, y todas las mujeres solas que buscan compañero y son víctimas de violencia intrafamiliar y de género, deben de gritar, fuerte y claro: ¡No te metas con mis hijos! Ellas son guardianes legales de esos infantes, a ellas de protegerlos y cuidarlos de que nadie se meta con ellos. Ninguna madre metería a un animal salvaje a su casa. Bueno, para exponer las palabras de esa especialista en violencia de género: “el 70% de los hombres mexicanos son machos violentos con las mujeres”. Pues entonces, son unos animales salvajes, son unas ratas ponzoñosas. No pueden dejarlas entrara a esas alimañas a estar cerca de sus hijos. O si les es indispensable su compañía, entonces, entreguen sus hijos a las autoridades del Estado. Al final, los hermanos del niño Guillermo “N” ya están resguardados por las autoridades responsables del gobierno del estado de Sinaloa.

De llamado a la Secretaría de Gobernación

Ayer, en pleno acto público del tercer informe del gobernador Quirino Ordaz Coppel, pidió a la representante del presidente Andrés Manuel López Obrador, la secretaria de gobernación, Olga Sánchez Cordero, apoyo para atender la alerta de género en Sinaloa. El Estado en sus tres niveles de gobierno y la representación política en el poder legislativo federal y local, deben acompañar este llamado. Pero sobre todo, cada ciudadano, debe de tomar conciencia del respeto a la integridad de todos los infantes mexicanos. Nadie debe de violentarlos. Debe caer todo el peso de la ley sobre quién atente contra un infante. Todo el peso de la ley. Y, en especial, cada mujer debe de internalizar esa obligación constitucional y legal de cuidar la integridad, salud y seguridad que debe proveer a los infantes que procreó y viven bajo su custodia y guarda legal.

Párrafos: De urgente insistirte, mujer sinaloense

No debemos dejar de insistir: Mujeres sinaloenses, que son madres solteras, divorciadas o dejadas, no permitan que se les acerque un animal violento. Tú debes cuidar a tus hijos. Tú eres un ser humano con derechos inalienables. Tú eres única y nadie puede violentarte. Tú eres libre. Tú puedes vivir sola. Tú no necesitas de ningún otro ser humano para cuidar tus hijos y verlos sonreír. Esas sonrisas deben acompañar tu vida. Esas sonrisas nadie, ni nada debe borrarlas.

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