Opinión

De recibo de la luz

LECTURAS

Por  Rigoberto Ocampo Alcántar

En unos días empezará el verano. El calor comenzará a sentirse en Sinaloa. La utilización de aparatos que funcionan con energía eléctrica para modificar la temperatura empezará a hacer subir el recibo mensual o bimensual de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). En Sinaloa se volvió a lograr un subsidio al consumo de energía eléctrica por las gestiones del gobernador del estado. Aún así, la diferencia entre un recibo y otro va a ser un elemento que impacte en la economía familiar. Sin el subsidio que tendrá el recibo de la CFE el escenario de la esfera de gobernabilidad estaría visiblemente afectado. El apoyo a la economía familiar está, eso ya es un logro. Por otro lado, está la contaminación. Primero, la ocasionada por la sobre producción de energía eléctrica. Segundo, la que producen los contaminantes que sueltan los aparatos que consumen esa energía eléctrica para cambiar la temperatura de los hogares sinaloenses. Cada aparato de aire acondicionado tiene emisiones contaminantes en su funcionamiento. Cuarto, está la emisión de contaminantes de aquellos aparatos que no están en óptimas condiciones. Esto produce alteraciones que afectan el cambio climático, pero también, ponen en riesgo a los habitantes de contraer cáncer. 

Como puede observarse no sólo es el alza del recibo de la CFE, está también el elemento contaminante. Ante esta situación es necesario observar cada uno de los sinaloenses nuestro cuerpo. Ver que parte de la acumulación de grasa es normal y cuánta está produciendo una temperatura mayor a la que debe tener un cuerpo humano con equilibrio de grasa en el cuerpo. Esto hace que en cada uno de los que están en Sinaloa, si tiene una acumulación de grasa mayor a la que  debe tener, tenga necesidad del uso de equipos eléctricos que cambien la temperatura del ambiente en que trabajan, estudian, habitan, en fin, en donde pasan su tiempo libre o vacaciones. Los centros comerciales están repletos en verano. Sin que necesariamente las ventas en sus locales aumenten. Los cines aumentan su entrada. Y, sobre todo, los recibos de la CFE de oficinas y centros de trabajo (público y privado), centros educativos, y viviendas sea mayor sustancialmente en los meses de verano. 

DE OBESIDAD Y SOBREPESO 
En otro lugar (texto académico) se definió la obesidad y el sobrepeso de esta manera: “se diagnostica cuando un individuo tiene una acumulación anormal o excesiva de grasa”. Eso tiene muchas consecuencias que pueden inclusive llevar a la muerte, como enfermedades isquémicas del corazón y la diabetes. Una vez muerto, el ser humano con obesidad o sobrepeso ya no usará energía eléctrica. Sin embargo, en vida hay dos grandes consecuencias negativas en estos padecimientos. El primero, es el malestar y alto costo que tiene llevar una vida como enfermo crónico de diabetes o del corazón. Y el otro, es el alto costo que tiene el vivir ahogado de calor en una región como Sinaloa donde la temperatura es alta. Esto hace usar constantemente energía eléctrica para modificar la temperatura y no sufrir un golpe de calor. El cuerpo con acumulación excesiva de grasa hace que la temperatura corporal suba más que el medio ambiente. Una persona con un Índice de Masa Corporal (IMC) alto sube su temperatura interna más que una con IMC bajo. Es tan simple como voltear a ver a los compañeros de estudios o trabajo con mayor IMC y verlos sufrir las consecuencias de una temperatura alta. La sudoración y dificultad para desplazarse, moverse e incluso respirar, es evidente. Entonces, viene el uso indiscriminado del aire acondicionado. Más alto el recibo de la CFE y más contaminación.

PÁRRAFOS: DE NIÑOS Y COMIDA CHATARRA
En la fila de la caja en el supermercado, un niño dice, eso es comida chatarra. Ya no la pide. Eso sí, pide un chocolate o una paleta de malvavisco. Una, no más, se le compra. ¿Cuántos padres has visto, amable lector, agarrar una bolsa de esas que el niño calificó como comida chatarra y dárselas a sus hijos? El niño a sus tres años aun no conoce las bebidas carbonatadas edulcorantes, los conocidos como refrescos. ¿Cuántas veces en la tienda de conveniencia, el supermercado, la cenaduría, en los tacos y hasta restaurantes, has visto, amable lector, a padres dándoles refrescos a infantes? Es más, ¿cuántas veces has visto a padres darles agua natural a sus hijos? El premio para el niño por ir al supermercado a hacer la provisión con su papá es un jugo de manzana, de 250 mililitros, en envase tetrapack. Recomendación del pediatra después del primer el año de vida: hacer reducida la ingesta de jugos envasados. No se trata de eliminar el azúcar en niños sanos. Es una alegría para ellos. Pero no debe de haber ingesta inmoderada que provoque obesidad y sobrepeso, sobre todo en los infantes. Los adultos, ellos ya que, al menos, vivieron un tiempo de su vida sanos.

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