Opinión

De un año antes

Por  Rigoberto Ocampo Alcántar

La llegada de junio es la mitad del año. Empieza la cuenta regresiva del año antes de la elección en Sinaloa. Los actores de todos los partidos políticos e intereses comenzaran a mostrase en las diversas arenas sociales. Los muestreos estarán a la par de los ataques, descalificaciones, filtraciones de videos y llamadas. Será una insistencia constante de unos contra otros. Además, ahora con el ingrediente de las redes sociales será cada vez más fácil reproducir y circular este tipo de mensajes. Cada una de las redes sociales, de los actores políticos, estarán vigiladas constantemente. Al menor descuido vendrá el ataque. De igual manera las posibilidades de la difusión de mensajes vendrán acompañadas de un seguimiento puntual. 

 

DE CRISIS ECONÓMICA 
También en este año antes de la elección, estará la situación de la crisis económica que produzca la pandemia del coronavirus. Será muy difícil regresar la actividad económica al dinamismo que traía al finalizar el primer bimestre de 2020. La caída en inversión y empleo se irá profundizando. No puede dejarse de lado que la crisis de 1987 tuvo una gran repercusión política en una elección cuestionada de 1988. Luego, el error de diciembre de 1994 no puede desvincularse de la primera alternancia en la Presidencia de la República en 2000. Al final, como se ha repetido aquí la frase de Carville: “It´s the economy, stupid” (Es la economía, estúpido). La posibilidad de que las consecuencias económicas tengan una representación electoral es innegable. El asunto es poder analizar a cuáles actores beneficiara o perjudicará en términos porcentuales en las preferencias electorales. Nada puede tomarse linealmente. 

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La crisis hará que el gobierno tenga una atención a la población más vulnerable con programas asistencialistas. Y eso podrá derivar en la promoción clientelar que puede tener repercusiones en las preferencias electorales. Vale la pena subrayar PUEDE. Porque lejos de ser lineal el efecto PUEDE, de nuevo, ser contraproducente y provocar rechazo político. Baste recordar cuando en el régimen autoritario los partidos de oposición llamaban a recibir los apoyos en especie o dinero del PRI y a votar en su contra en las elecciones. Hoy, es lo mismo, sólo que con la internalización ciudadana del poder del voto como elemento de cambio en el gobierno. Esto tendría efectos en todos los niveles de gobierno sin importar la filiación partidista. Aunque el gobierno federal, por su alcance puede ser el que más tenga los efectos positivos y también los que PUEDAN ser negativos. 

DE LO HUMANO
Luego viene el número de fallecidos por el COVID. Esa cifra va a ser de repercusión en las elecciones. Nadie podrá contra los muertos del coronavirus. Eso no habrá poder que tenga la fuerza de contrarrestar. Por más que se PUEDA explicar clínicamente que las razones de comorbilidad por diabetes, hipertensión y obesidad son un hecho científico, el efecto será devastador en la representación política. Nada puede contra el derecho a la vida. Y un virus está matando más que las balas del crimen organizado. 

Después, los enfermos recuperados tendrán que regresar a una situación de crisis económica. En donde el bienestar que se haya podido construir de nuevo, PUEDE demostrar la crisis que es muy volátil. Entonces, a la visión de estar frente a la posibilidad de morir, se sumará la certeza del deterioro económico y la dificultad de regresar al bienestar de antes. Esto será uno de los elementos de mayor influencia en las preferencias electorales. 

Finalmente, estará la situación de los prospectos de cada partido político. Ante las demandas de una crisis económica y de salud, las alternativas serán juzgadas desde múltiples ángulos: capacidad, novedad, alternativa, asociación, disociación y empatía. Cada actor deberá de construir sus fortalezas en estos seis elementos, así como, la respuesta a sus eventuales debilidades. Desde ya, empieza esta valoración. Cada acción será pasada por estos matices. Hasta llegar al día de la elección, de aquí a un año. 

PÁRRAFOS: DE APROBACIÓN 
El Congreso del Estado aprobó aplazar hasta el 15 de diciembre la convocatoria a elecciones en Sinaloa, reformando la Ley Electoral Local. Esto no cambia hasta la fecha ningún otro procedimiento electoral en las candidaturas y elecciones. Para el 6 de junio habrá elección local de gobernador, diputados, presidentes municipales, síndicos procuradores y regidores. Y, habrá muchos candidatos presentando sus ofertas políticas a los ciudadanos. Al final, ese domingo de elecciones, el que logre la mayoría de los votos será el candidato triunfador de la elección. Sólo falta que se publique la reforma a la ley para que entre en vigor ese cambio de fecha en el proceso electoral.

lecturas_eldebate@yahoo.com

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