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Rivalidad

SOBRE LA JUGADA

Mazatlán, Sin.- Siempre hemos sabido que cada país cuanta con su propia ideología, sus formas de pensar y con eso nadie se mete. Lo penoso es cuando las hacen ver sobre los graderíos y en muchas ocasiones los peloteros las demuestran sobre el terreno de juego. En la que para muchos fue considerada como la final adelantada entre los equipos de Estados Unidos contra Venezuela, se reflejó lo que arriba menciono. Los "ahijados" de Barack Obama vencieron a los representados por Nicolás Maduro con apretada pizarra de dos carreras contra uno. El que no se quieran uno al otro y que históricamente se odien por los actos realizado por sus propios gobiernos a través de la historia, hacen en un juego de pelota se manifiesten en su máxima expresión. Lo lastimoso es cuando incumben a niños, quienes no son los culpables de lo que ya se ha hecho a través de los años por los adultos, cuando los bisabuelos de estos chamacos ni en los planes estaban. Bueno pues así las cosas, nadie se deja de nadie. El americano quiere imponerse y dejar en claro que su deseo es el que maneje cualquier situación, mientras que el bolivoriano no permite que nadie influya en sus decisiones porque ellos siempre quieren tener la razón. En un duelo de beisbol, de la categoría que ésta sea, es difícil misión para los que imparten justicia como son en este caso los ampayers. Bueno pues en ese duelo estuvimos inmersos mi colega, el joven Obier Leyva y un servidor. Finalmente salimos airosos y supimos llevar por buen camino el cotejo, aunque entre el manager el coach de Estados Unidos Erick Borba y el manager de Venezuela, Rafael Herde, se querían liar a golpes. Por otra parte soportar las intransigencias del manager de los americanos, el moreno Terrence Freedman, quien quería ordenar que le borrarán la caja de bateo y le pintarán una nueva a las medidas que su libro indicaba.