Opinión

La herencia del César

EN MARCHA

Por  Roberto Cruz

Dos valores que he aprendido, que son la mejor herencia que puedo dejarles a mis hijos. El primero es la educación(Pixabay)

Dos valores que he aprendido, que son la mejor herencia que puedo dejarles a mis hijos. El primero es la educación | Pixabay

Hoy vivimos en una sociedad de marcas caras, pantalones, zapatos y bolsas se venden a precios estúpidos; empresarios voraces que a través de monopolios e influencias se han enriquecido; políticos multimillonarios a costa de la corrupción y ciudadanos que cómodamente voltean la mirada en sentido contrario a defender sus valores e ideas; esos de mente pequeña y ambiciones torpes, cuando hablan de su herencia piensan en dinero y poder. Sí, así son algunos, pero no todos y no la mayoría

Yo creo en un mundo donde la mayoría somos buenos seres humanos, donde nos respetamos y construimos equilibrios con nuestro planeta, una sociedad donde la mayoría buscamos ser felices y entendemos que nuestra libertad implica también respetar la libertad de todos. Creo en un estado donde a su gente le gusta educarse y trabajar para vivir sana y dignamente. Si lo piensas, así somos los sinaloenses en realidad.

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En mi familia hemos disfrutado poder heredar por generaciones, desde mis abuelos y mis padres, dos tesoros, dos valores que he aprendido, que son la mejor herencia que puedo dejarles a mis hijos. El primero es la educación, que sin duda es un gran privilegio, debemos ser conscientes que muchas familias, muchas madres, no han tenido la oportunidad de pagar la educación de sus hijos; y mi compromiso es trabajar para que todas nuestras familias tengan ese mismo derecho y absolutamente todos puedan darles la mejor educación a sus hijos. Sin embargo, hoy es una triste realidad, no todos han tenido ese privilegio de heredar a sus hijos costear su educación.

El segundo tesoro sí podemos todos heredarlo a nuestros hijos, dejarles un buen nombre, un nombre que se forja a través de los años con una vida de trabajo honesto, con valores y principios, como la honradez, el respeto, la empatía por los más vulnerables, la paz y la felicidad. Desafortunadamente, estos valores no han estado presente en algunos hombres de negocios y políticos en el poder. Ya hemos visto gobernadores, empresarios y secretarios de Estado ir a la cárcel por sus actos de corrupción (otros han sido castigados por “el sistema” de forma injusta) asimismo, hemos sido testigos del desprestigio entre la ciudadanía de jefes de estado o expresidentes por corruptos en muchas naciones, incluido México. ¿Esos “hombres de poder” qué nombre le van a heredar a sus hijos? ¿Acaso esos políticos son conscientes de la carga que le están heredando a sus hijos? Convierten a sus hijos en unos hijos de pillos, de políticos corruptos o empresarios sin honor.

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Si en verdad los políticos se pusieran a pensar en sus familias y en el nombre de sus hijos a la hora de ejercer el poder, entonces tomarían mejores decisiones, serían honestos y le evitarían a sus hijos una vida de vergüenza e injusto desprestigio social. Al grado que muchas veces terminan yéndose a vivir a otro país. Muy pocos han abarcado un enorme poder, pero esa es la buena noticia, son muy pocos. Ahora, que no se nos olvide.

El martes de esta semana nació mi hijo César aquí en Culiacán, grandote y sano, gracias a Dios, y voy a trabajar fuerte para poder heredarle en vida su educación, pero también trabajaré honestamente para poder dejarles un buen nombre a César y a sus hermanos Yass, Sergio, Emilio y Roberto Cruz. Ese será mi legado para ellos, y creo que es la mejor herencia que todo padre o madre puede dejarle a sus hijos. Este es mi compromiso, esta es mi promesa, hijo. Feliz y larga vida al César.

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