Opinión

Miles de ciudadanos le reclaman a la primera dama: ‘Con los niños no’

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Por  Roberto Cruz

"No soy médico, a lo mejor usted sí. Ande, ayúdelos", responde Beatriz Gutiérrez Müller sobre los niños con cáncer | Foto: Reforma / Foto: Especial

Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del presidente López Obrador, penosa y tristemente se volvió ayer tendencia en redes sociales al publicar en Twitter: “hace dos años, los ciudadanos que somos los verdaderos guardianes de la democracia, logramos lo impensable: elecciones realmente democráticas”. En las respuestas, un ciudadano le cuestionó, “¿Cuándo atenderá personalmente a los padres de los niños con cáncer? Gracias por su amable respuesta”, (preguntó el padre de familia haciendo gala de su educación); a lo que la “primera dama” le respondió tajante: “No soy médico, a lo mejor usted sí. Ande ayúdelos”.

Sin duda, muy lamentable la respuesta de la “primera dama”. En primer lugar, a quien debería decirle que “los ciudadanos somos los verdaderos guardianes de la democracia” es a su marido, ya que es el propio presidente quien ahora se quiere asumir como tal, sin tener absolutamente ninguna facultad legal, ya que para eso está un organismo ciudadano autónomo llamado INE y su tribunal electoral, como mandata nuestra Constitución. 

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Pero lo más grave es, sin duda, su respuesta insensible a un ciudadano o a un padre de familia que sufre la angustia de tener a un hijo con cáncer; no era de extrañarse la empatía y la indignación de la gente ante una respuesta tan fría e incluso grosera de quien dirige además la institución más emblemática de asistencia social del Gobierno dirigida a los más necesitados, que es el sistema DIF; recordemos que el DIF administra también dinero de los ciudadanos, no es gratis. 

Me entristece y me indigna leer la respuesta de la “primera dama” porque los niños con cáncer son los más valientes del mundo, ya que se enfrentan a la muerte todos los días. Tal es el caso de mi amigo Omar Efrén, un pequeño gigante que desde los tres años de edad le diagnosticaron un cáncer muy agresivo en la sangre: leucemia linfoblástica aguda. Tuve el honor de conocer a estos guerreros valientes un Día del Niño que los visité en el Hospital Pediátrico para llevarles unas botargas de superhéroes; así conocí a María, Guadalupe, Christian, David, Heriberto y a Omar Efrén, quien en uno de sus días que se sintió fuerte, le dieron permiso de salir del hospital para visitarme en el Congreso, y sentadito en la curul de presidente, con su tapabocas, me dijo: “quiero ser doctor para que ya no piquen (inyecten) a los niños”, (te invito a escuchar esta entrevista que le hice en 2016 a Omar Efrén aquí www.facebook.com/RobertoElGueroCruz/videos/1368115836572192/) y la gran noticia es que mañana Omar cumple 8 años de edad, sus papás, Efrén y Jazmín, son dos jóvenes trabajadores, honestos y llenos de esperanza; la mamá prepara y vende tamalitos de carne y de elote, y su papá repara y vende jabas de madera y así mantienen a Omar y a su dos hermanitas. 

Lo más grave de la declaración de la “primera dama” es que lejos de llevarles esperanza a todos estos padres y madres, los insulta denostándolos públicamente con su respuesta. Me recuerda la misma insensibilidad del gobernador Quirino Ordaz, quien prefiere malgastar el dinero de los ciudadanos en tener equipo de Primera División para poder ver al América en Mazatlán, en lugar de invertirlo en la salud de estos niños y de todos los sinaloenses con esta pandemia. 

La frase #LaBrujaDePalacioNacional se volvió tendencia en redes. Sin embargo, te invito a no insultarlos, especialmente a la “primera dama”, primero porque es mujer, pero además porque si la insultamos nos rebajamos a su nivel y los ciudadanos siempre debemos tener una mayor estatura y educación que los políticos. La ignorancia y la majadería se cambia con educación; y a estos políticos los podemos cambiar con nuestro voto. Omar Efrén no pierde su gigantesca esperanza de vida, y nosotros tampoco debemos perder nuestra esperanza de cambio. Ya viene el 2021 y no se nos va a olvidar; las niñas y los niños no están solos. 

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