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Opinión

¿Cómo eres tú cuando manejas?

EN MARCHA

Por Roberto Cruz

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El viernes de la semana pasada sonó mi celular y vi que era un número de Guasave que no tenía registrado. Era la voz de Juan José, un padre desconsolado que necesitaba un apoyo para gasolina y poder regresar de Culiacán a Guasave, ya que había tenido que venir a recoger el cuerpo de su hijo, José Antonio, de apenas 17 años, quien chocó “en una moto de trabajo con una camioneta, que al salir de un Oxxo se incorporó al carril de la avenida de forma brusca y al atropellar a mi hijo se dio a la fuga en su camioneta”, me narró su papá, muy triste.

Una lamentable tragedia la irreparable pérdida para su familia con la muerte de su hijo, que no logró cumplir su mayoría de edad. Hoy, una familia entera queda lastimada para siempre por la imprudencia de una persona al volante que manejó de forma descuidada o agresiva, tal vez nunca sepamos quién fue, sin embargo esto debe ponernos a reflexionar sobre cómo somos realmente cuando nos encontramos al frente de un volante conduciendo un vehículo.

La forma de conducir de una persona nos dice mucho sobre su personalidad, es casi tan revelador como la forma de una persona al practicar un deporte, aflora su verdadera personalidad. Cuando alguien juega un deporte podemos ver si su actitud es de lucha o conformista, si tiene aspiraciones de ganar o es un mediocre, e incluso si juega limpio o es violento, agresivo o tramposo.

Igualmente la forma de conducir de un individuo desnuda su forma de ser y si tiene respeto o no por lo demás. Es común que por las calles de Culiacán y otras ciudades observemos a gente grosera al volante, sin la mínima cortesía por niños, niñas, mujeres o personas de la tercera edad al cruzar una calle. Coches que nunca le ceden el paso a una persona para cruzar una calle o que tengan la cortesía de permitirle el paso a otro automóvil, al grado de ocasionar accidentes fatales con el terrible costo de la pérdida de vidas humanas y animales; lo peor es que estos “ciudadanos” son propensos a utilizar la violencia verbal y física. Personas que no respetan espacios de estacionamiento reservado para discapacitados e incluso demuestran su falta de educación y civismo aun cuando viajan acompañados de sus familias, dando un pésimo ejemplo a sus hijos, transmitiendo así una contracultura inmersa en el uso de la violencia de forma cotidiana y maleducando a sus hijos e hijas con una falta absoluta por el respeto a los demás.

Los sinaloenses estamos hartos de la violencia en las calles, pero a la hora de conducir somos nosotros mismos quienes en muchas ocasiones generamos esa violencia. Violencia de la que no se le puede responsabilizar a ningún Gobierno, sino a nosotros mismos. Violencia que nos genera estrés, mal humor y choques, que si bien nos va, conllevan solo una pérdida económica. Pero lo más triste es que ese ambiente en las calles se percibe en toda una ciudad, nos vemos mal y hacemos ver mal a nuestra ciudad.

Así que la próxima vez que te subas a tu carro, antes de empezar a manejar, recuerda ser amable al conducir, relájate y sonríe en el volante, trata de ser cortés y cede el paso; te invito a hacer la prueba, seguramente vas a disfrutar más el paseo, viajarás más seguro y muy probablemente evitarás una multa o un accidente del cual podrías arrepentirte toda la vida; pero sobre todo recuerda que estarás ayudando a lograr una ciudad tranquila y un Sinaloa en paz. Si manejas, no grites, sonríe.

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