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Opinión

En defensa de las familias sinaloenses, basta de hablar mal de nuestra tierra

EN MARCHA

Por Roberto Cruz

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La semana pasada visitó Culiacán la senadora Indira Kempis, afiliada al partido MC; durante su rueda de prensa ella comentó que “la gente se asusta al enterarse que ella viene a Sinaloa”. Dijo, “a la gente le da miedo venir a Sinaloa”. Es una lástima que los culichis expriistas, hoy de MC, que acompañaron en la rueda de prensa a la senadora hayan guardado un silencio cobarde, comodino y en definitiva torpe, ya que no hubo ni la inteligencia para asesorar a la senadora previamente, ni mucho menos la estatura para defender a Sinaloa ante una declaración que asume ingenuamente una percepción equivocada.

Por cierto, si a la senadora “le da miedo venir a Sinaloa”, entonces seguramente le debe dar pánico visitar su propio estado por donde ella resultó electa senadora, que es Nuevo León, especialmente en su condición de mujer, ya que es justo allá en tierras regias donde hoy se encuentra uno de los más trágicos focos rojos de feminicidios, para muestra el triste caso del cobarde asesinato aún sin resolver de Debany Escobar, qepd, y el de muchísimas mujeres desaparecidas, que es uno de los principales reclamos al gobernador de Nuevo León, Samuel García, quien, por cierto, fue compañero de fórmula al Senado de la propia senadora Kempis. Se le olvidó a la senadora que su propio estado, y también Monterrey, la capital, son gobernados por MC. Así que si Sinaloa “le da miedo”, seguramente ir a Nuevo León le debe dar pavor.

Es una lástima que políticos pequeños traten de buscar notas mediáticas sensacionalistas por falta de argumentos sólidos, y peor aún, que un político que vive aquí (y que incluso fue alcalde de Culiacán), agache la cabeza y aplique “La Labastida” ante una declaración tan torpe. Se le quedó “La Labastida” a una “estrategia” que durante el sexenio malovista dijo Francisco Labastida Ochoa en el hangar de gobierno: “en la política no hay hombre más pend***, que él que no se sabe hacer pend***”. Queda claro que sus amistades más íntimas se la aprendieron “bien”.

Es verdad que en Sinaloa tenemos un problema de inseguridad y violencia que se ha venido recrudeciendo desde hace décadas, y que la única solución real y de fondo no está en las armas ni en los enfrentamientos, sino en las aulas con nuestra niñez, fomentando el arte y el deporte en nuestra juventud, y en nuestros hogares inculcándoles a nuestros hijos a que atesoren el valor del respeto, la tolerancia y la paz. Sin embargo, si observamos los números de las post pandemia, por considerar los últimos 6 meses hemos visto que Mazatlán está a tope en su ocupación hotelera y restaurantera, que hemos tenido cifras históricas en eventos como el carnaval y lo mismo en los vuelos a Culiacán y Los Mochis; esos números demuestran todo lo contrario a la torpe o al menos desinformada declaración de una senadora que, obviamente, no conoce nuestra tierra ni mucho menos los problemas que padecemos y las soluciones que tenemos que construir los sinaloenses.

Hablar mal de Sinaloa acarrea un costo social y económico a tres millones de sinaloenses que vivimos en esta tierra bendita. Que una senadora ingenuamente exprese que “a la gente le da miedo venir a Sinaloa” abona a un clima que responde a una falsa percepción que lastima el flujo de turistas nacionales, incluso internacionales, que decidan no visitar nuestro estado, lastima la inversión extranjera directa y, por consecuencia, lastima las oportunidades de empleo que estas actividades generan, de las cuales miles de familias viven al día en nuestras ciudades. Es tiempo de empezar a cambiar la conversación que se tiene de los sinaloenses de forma injusta. Se requiere valor e inteligencia para defender que la enorme mayoría de las mujeres y hombres en Sinaloa somos gente de paz y de trabajo honesto, que anhelamos una mejor educación para nuestros hijos y mejores condiciones de vida para nuestras familias. Hablemos bien de Sinaloa y ayudemos a que nuestra tierra cada día sea un lugar más pacífico, en donde todas las personas logremos prosperar y vivir en paz.

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