Opinión

Dos caras

COMPÁS Y ESCUADRA

Por  Roberto Valdez Prado

Hemos hablado antes de la existencia de la ley de la dualidad, que nos recuerda la presencia muy frecuente de elementos opuestos o contrarios, como positivo y negativo, bueno y malo, caliente y frío, etc. Que siempre, uno de los opuestos, es útil para reconocer al otro, por ejemplo, no podríamos experimentar la alegría, si nunca hubiéramos experimentado la tristeza; la luz no se distingue sin el conocimiento de la oscuridad. Pero que en realidad esas dos cosas consideradas como opuestas, finalmente son extremos de lo mismo, dos caras de una misma moneda. Cobra gran importancia el comprender esa ley, ya que puede facilitarnos algunas ventajas.

Primero reconozcamos que la ley existe y nosotros no lo podemos evitar, ni engañarla, ni cambiarla, pero sí podemos aprender de ella, y hacer que nos sea útil para vivir mejor, prestando atención en el extremo que deseamos experimentar. Sepamos que si nos ocurre algo negativo, debe tener algo de positivo; si hace frío, solo es falta de calor; si algo está abajo, hay algo más bajo aún, y además, puede subir; si hay dolor por un suceso, de seguro hay cosas más dolorosas, y habrá otras que proporcionen placer.

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Por otra parte, es innegable que existen los extremos negativos, por eso hay que aceptar su existencia, pero prestemos una mayor atención a los extremos positivos, y dirijamos nuestros esfuerzos, nuestras ocupaciones, hacia ellos. No debemos enfocar nuestra atención en lo negativo que esté ocurriendo, sino trabajar en buscar lo positivo. Recordemos que inmediatamente después del momento más oscuro de la noche, empieza a aparecer mayor luz. Así que, si está oscuro, enciende la luz o acércate a ella; si sientes violencia, recuerda que estarías mejor en la paz; si cometiste un error, recompénsate con algo correcto. 

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