Opinión

La espiritualidad

COMPÁS Y ESCUADRA

Por  Roberto Valdez Prado

Cada día somos más quienes nos damos cuenta del lado espiritual de la vida, aun cuando vaya disminuyendo el interés proporcional hacia las actividades de la iglesia, y que los dogmas religiosos sean menos admitidos. Y es que, desde el amanecer de la civilización, el ser humano ha levantado la vista hacia las profundidades del espacio tratando de encontrar explicación, primero a los fenómenos naturales, y luego al exacto orden existente en los astros, así como al funcionamiento del mundo y del cuerpo humano. Solo una omnipotencia sobrenatural incomprensible, inconcebible, podría gobernar, guiar y compensar las experiencias de la vida.

Pero nada podría estar más allá de lo material y por tanto tendría que ser algo espiritual, muy superior a lo mortal, divino. Aunque es prácticamente imposible reducir a una expresión finita las imágenes infinitas de lo espiritual, el ser humano pensante ha tratado de conceptualizar y hasta de dar nombre a las cosas espirituales.

Creo que es útil para nuestra vida material el darnos cuenta de su lado espiritual. Por ejemplo, nuestra vida es más útil, con mayor esperanza, más valor, y más unida a otros cuando entendemos que somos almas espirituales habitando un cuerpo material; cuando nos convencemos que un Dios, o conciencia cósmica gobierna el universo con amor; cuando entendemos que la belleza, la elegancia, el refinamiento en el arte, la armonía musical, o la caridad, no son resultado de meros accidentes o combinaciones casuales provenientes de nuestra naturaleza bestial, sino expresiones de la espiritualidad presente.

Es la espiritualidad la que impulsa la grandeza de la arquitectura, la fantasmagoría de los colores que la pintura ensalza, el brillo de los ojos, ventanas del alma, en la imagen fotográfica. Sin la espiritualidad nada seriamos, nada contemplaríamos, solo seriamos una maquina sin vida, sin valor.

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