Opinión

La facultad de pensar

COMPÁS Y ESCUADRA

Por  Roberto Valdez Prado

Es la facultad de pensar por lo que nos conocemos y distinguimos los seres humanos de los otros seres vivientes; es esa individualidad lo que constituye al ser humano. Nuestra sangre, nuestros huesos, nuestra carne, son accidentes que poseemos en común con otros animales. Lo propio, lo indudable, es que podemos pensar, examinar, comparar, razonar. Pero cuando usted permite que otro u otros investiguen y juzguen por usted, ya no se pertenece, estará negando a su yo. Es cierto que todos en la niñez somos como cera blanda sujetos a la buena o involuntaria mala educación de nuestros padres y profesores, quienes nos transmiten sus defectos, traumas, errores, los cuales pasan a ser influencia casi definitiva en nuestra forma de pensar y en nuestra conducta posterior. También está comprobado que existen situaciones hereditarias que propician que nuestros pensamientos, palabras y acciones se encaminen en tal o cual dirección. Y en toda nuestra anterior formación podríamos decir que no hubo mala fe, pero nunca intervino nuestra voluntad ni decisión, lo cual limita nuestro libre albedrio.

Pero tengamos presente que tenemos la poderosa capacidad de pensar. Que cada cosa creada, primero tiene que ser pensamiento. Que cada pensamiento emitido, tiene influencia en nosotros y en los demás. El que no piensa o no examina por si mismo aquello que se le dice; el que se abstiene de investigar si es cierto o no, lo que se le ha enseñado, ese no es un hombre, es una máquina. Estará dejando de lado la maravillosa facultad dada únicamente a nuestra especie, la humana. Usemos el pensamiento para crear las diferentes situaciones de nuestra vida, para cambiar lo necesario y poder construir nuestra paz y la felicidad en un ambiente de fraternidad con los demás.

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