Opinión

La paz del cuerpo

COMPÁS Y ESCUADRA

Por  Roberto Valdez Prado

Considero, es cierto que cuando se altera la paz del corazón, con emociones o sentimientos de contrariedad, angustia, rencor, odio, envidia o venganza, el cuerpo lo resiente y se altera también la salud —la paz del cuerpo. Y que podemos contrarrestar esas emociones dando lugar a otras más positivas, manifestándolas, ayudando a aquellos que sufren o tienen necesidades mayores a las de nosotros, por lo menos irradiándoles sentimientos de amistad, fortaleza, compasión, resignación o templanza. En términos generales, la paz del cuerpo depende de nuestra aptitud para vivir en armonía con las leyes naturales que rigen el organismo, lo cual se logra cuando nos integramos al mundo como una parte del mismo y damos su lugar como nuestros iguales a cada ser viviente.

También es cierto que hay factores que alteran esa paz, con esos ruidos altos a los que estamos expuestos, con esa contaminación atmosférica y terrestre que cada vez es mayor, factores propiciados por el hombre mismo, por nosotros, algunas veces por inconsciencia, otras por descuido y otras por intereses económicos. Pero, sobre todo, hay que cuidar la paz del cuerpo, evitando contaminarlo con sustancias perjudiciales como el tabaco, el café en exceso o alimentos inadecuados a nuestra condición, como pueden ser los demasiado grasosos o azucarados. Por el contrario, nuestro cuerpo debe recibir aire y alimentos suficientes y limpios. En el nombre de la paz, no declaremos la guerra al cuerpo, porque es en salud como mejor podemos ser útiles a nosotros mismos y a los demás.