Opinión

Ley de ciclos

COMPÁS Y ESCUADRA

Por  Roberto Valdez Prado

Todo lo existente en el universo se expresa en ciclos, con repeticiones periódicas en el tiempo y el espacio. Es una ley natural que el hombre ha descubierto a través de la observación y diferentes pruebas. Cada célula viviente tiene su periodo de movimiento rítmico; nacimiento, desarrollo, madurez, reproducción y muerte. El sol nace cada día, se levanta en el horizonte, alcanza su máxima altura en mediodía, luego decae y desaparece. La luna también tiene su ciclo en cuatro fases; nueva, creciente, llena y menguante, para desaparecer y empezar de nuevo. Nuestros órganos, como el corazón o los pulmones, tienen su ciclo que se repite en corto tiempo, contrayéndose y expandiéndose para propiciar el flujo de sangre y aire fundamentales para la vida humana.

El calor del sol cada año es mínimo a fines de diciembre, va aumentando, es máximo en verano, para de nuevo decaer en otoño y de nuevo decaer en invierno. Se dice que el universo un día nació con el bing bang, continúa creciendo, pero empezará a contraerse hasta volver a ser solo un átomo primigenio. Nosotros nacemos, nos desarrollamos y morimos; cada cumpleaños nace un ciclo anual en el que tenemos un gran crecimiento celular y de capacidades diversas, las cuales alcanzan su plenitud después de los primeros meses para de nuevo recaer en el reposo y la pasividad.

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Por otra parte, todas nuestras células se renuevan en un lapso de siete años, haciéndonos seres nuevos varias veces durante nuestras vidas. Podemos concluir que nacemos muchas veces y que siempre podemos empezar de nuevo, y cambiar cosas que no nos gustan o no nos convienen. Usemos esta ley natural para nuestro beneficio para decidir vivir todos en paz y armonía con todos, a partir de cualquier ciclo, sea diario, lunar o anual. 

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