Opinión

Ronaldinho y los 15 minutos

POLIARQUÍA
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Por: Guadalupe Robles

Cada quien tiene derecho a sus 15 minutos de fama. Carlos Manuel Treviño Núñez, los tuvo. Y de qué manera.

Su historia comenzó el 12 de septiembre. Ese día, alrededor del Estadio Corregidora de Querétaro, había un gran congestionamiento vial. El equipo Gallos Blancos presentaba a Ronaldinho, estrella mundial de futbol y exmiembro del Barcelona, uno de los equipos más famosos del mundo.

Atrapado como miles en el viacrucis vehicular, el señor Treviño vació su desespero en un comentario discriminatorio en la red social Facebook: "Trato de ser tolerante, pero detesto el futbol y el fenómeno idiotizante que produce... Lo detesto aún más porque la gente estorba e inunda las avenidas para hacer que tarde dos horas para llegar a casa... Y todo para ver a un simio... Brasileño pero simio aún. Esto ya es un circo ridículo".

Hubo dos ingredientes que potenciaron el incidente: Carlos Manuel Treviño es militante distinguido de un partido político, pero además es profesor universitario en historia de los Estados Unidos y fue titular de la Secretaría de Desarrollo Social del municipio de Querétaro.

¿Qué motivó este vergonzoso comentario en quien se supone es una persona con una preparación por encima del promedio?

La ira es una mala consejera, pero puede sacar lo que realmente somos. Ese podría ser el caso del señor Treviño.

Pero sus desafortunadas expresiones en la famosa red social despertaron otras peores. Alguno de los que se indignaron con justa razón por el comentario de Treviño, resultaron peor que él. Hay comentarios por parte de los defensores de Ronaldinho, tan o más vergonzosos que los escritos por el político y profesor queretano.

Las redes sociales han creado sus propios sótanos. Es decir, sus zonas de lodo y de oprobio. Ahí, bajo las sombras, la cobardía del linchamiento y muchas veces el anonimato, se han extendido licencias para al insulto, la discriminación, la xenofobia. El odio al semejante.

La idealización de las redes, la sobredimensión de su importancia como espacio de comunicación y convivencia social, nos ha puesto frente a nosotros una pared que nos impide ver que hay fenómenos que no estamos viendo y que más que acercarnos como seres humanos, están sacando a la plaza pública lo peor de nosotros.

La tecnología nos ha hecho otros. Sí. Nos ha exhibido en todas nuestras grandezas y capacidades al transformar los espacios y las distancias, pero también ha puesto nuestras bajezas en un tendedero interminable de insultos, ira y trivialidades que parecen ganar las grandes batallas de la opinión pública.

Lo que escribió un ciudadano, un ciudadano repito, dio la vuelta al mundo. Estuvo en los periódicos más importantes. En todas las redes. Fue motivo de comentarios con una repetición tal, que me temo que muchas personas en el mundo estén pensándonos como un país con profundos rasgos discriminatorios.

Un destacado columnista nacional defendió la libertad de expresión del señor Treviño a pesar de no estar de acuerdo con lo que él escribió. Será el sereno, pero no creo que sea una persona digna de invitarle un café.

gperobles@hotmail.com twitter: @guadalupe2003