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Ronda cero

JAQUE MATE

Dios creó el petróleo. Pero no lo extrajo, refinó y entubó.

Anónimo

El largo proceso de apertura de la industria petrolera ya ha empezado. Un paso importante fue la declaración de "ronda cero" en que Pemex pidió la reserva de áreas para su explotación. Faltan las leyes secundarias y queda pendiente la amenaza de grupos conservadores que quieren echar para atrás toda la apertura con una consulta ciudadana. El camino, sin embargo, ya ha comenzado.

La declaración de ronda cero señala que la apertura será cauta. Pemex busca reservarse el 83 por ciento de las reservas probadas del país. Todos los proyectos ya desarrollados con éxito los seguirá manejando. Esto incluye las plataformas de Cantarell y otros lugares de aguas someras en la sonda de Campeche. Pemex mantendrá también los contratos integrados que ya tiene con operadores privados.

La inversión privada entraría en nuevos proyectos, en desarrollos donde Pemex no ha tenido éxito o en los que tienen una rentabilidad baja. Con la apertura Pemex creará sociedades en que su aportación será el terreno y los privados pondrán capital y trabajo. Habría inversión privada, por ejemplo, en Chicontepec, un campo rocoso con enormes reservas pero en que el crudo debe extraerse gota a gota en proyectos de gran intensidad de capital y trabajo. En Chicontepec Pemex ha enfrentado un enorme fracaso en estos últimos años. Su capital está mejor invertido en otros campos.

Otra área de acción para los privados serán los pozos maduros que requieren de un trabajo especial para extraer lo que les queda de hidrocarburos. Las tecnologías contemporáneas permiten arrancarle una gran cantidad de crudo a estos pozos, pero los proyectos son necesariamente pequeños y a Pemex le conviene trabajar en operaciones de mucha mayor envergadura.

Los proyectos en suelos de lutitas (esquistos o shale rock) en donde se obtiene gas natural y crudo son también un área de acción natural para los nuevos inversionistas, en primer lugar porque Pemex no tiene suficiente experiencia en la fractura hidráulica (fracking) y en segundo porque los proyectos son también pequeños.

Las inversiones privadas más importantes tendrán lugar en exploraciones y explotaciones de aguas profundas. Hay dos razones. Una es aprovechar la tecnología que varias firmas en el mundo han desarrollado para esta labor; la otra, disminuir riesgos. Ya BP mostró los costos enormes que puede tener una empresa que comete un error y provoca un accidente en aguas profundas.

Pemex realizará en 2014 una inversión histórica, de más de 27 mil millones de dólares, 85 por ciento de la cual se dedicará a exploración y producción. Esto es señal de que el gobierno está convencido de que éste sigue siendo un buen momento para impulsar la industria. Pero nada más en producción de lutitas en Estados Unidos se están invirtiendo 130 mil millones de dólares anuales. La apertura mexicana permitirá en un principio inversiones adicionales privadas de quizá 5 mil millones de dólares anuales, pero el objetivo debe ser llegar a los 30 mil millones y seguir subiendo.

Hay mucho en qué invertir. La construcción de ductos para gas, crudo y gasolina, por ejemplo, puede ser rentable en lo económico y social al permitir el surgimiento de nuevas industrias en un sureste que ahora no tiene gas ni empleo. Pero también puede servir para exportar. En Norteamérica el gas se vende a 4.50 dólares por millón de BTU. En Centroamérica a 20 dólares. El margen al trasladarlo es enorme.

Lo peor que podemos hacer es pensar que Pemex debe comerse todo el pastel. Eso no sólo indigestaría a la paraestatal sino que impediría usar la riqueza petrolera para detonar una mayor prosperidad. Sería una verdadera ronda cero para los mexicanos.

LICITACIONES

Cuando empecemos a tener licitaciones para inversión en energía es importante que el criterio de decisión no sea el precio más bajo. Se ha hecho costumbre que las licitaciones en nuestro país las ganen quienes cotizan menos… sólo para que hagan un peor trabajo que al final sale más caro.

Twitter: @SergioSarmiento