Opinión

Un Lucerito, y ¡oh!, decepción, no eran del tío Dimas Cota

HISTORIAS Y AVENTURAS...

Por  Rosario Oropeza

Todos los actos de la vida llevan una secuencia, mas para cualquiera que fuere, siempre existe un primer momento.

El tío Dimas Cota es hermano de nuestra madre. Acaba de perder a Amelia, la compañera de su vida. Trabajó en la embotelladora Modelo como mecánico automotriz. Siempre tenía al tiro los camiones de reparto.

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Nació la embotelladora Modelo en donde está EL DEBATE, Colón y Riva Palacio, en 1957, fundada por don Tomás Inukai Tomida. En la mera esquina pasaba la banda, y se veían a través de un cristal los Jarritos, las Chaparritas, el Naranjo, los Toronja Hilton, los Orange Crush, la Sangría Señorial y los famosos Luceritos.

Al tiempo se cambió a la Juárez, cerca del Mercadito, como purificadora de agua y refresquera, y después al canal recursos, ya nomás con el agua.

El tío Dimas vivía enseguida de la refresquera por la Riva Palacio, y enfrente estaba el taller, donde reparaba los Fargo, los Chevrolet y uno que otro Studebaker. Lo visitábamos de vez en cuando con la creencia de que él era el dueño de la fábrica de refrescos.

Un día nos metimos hasta la banda, donde corrían los Luceritos, y sin más ni más, nos empinamos uno. ¡Qué delicia! Pero ¡oh, sorpresa!, un empleado nos puso de patitas en la calle, y lo amenazamos: 

—Te voy a acusar con el tío Dimas. Al cabo que es el dueño. 

—¡Qué Dimas ni qué Dimas! ¡Vámonos! 

¡Qué golpe tan duro!...

 

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