Selecciona tu región
Opinión

Un envío de quesos por telegrama que nunca se recibió

HISTORIAS Y AVENTURAS...

Por Rosario Oropeza

-

El valor de las personas no se mide por el dinero ni los lujos que posean, los valores se llevan en la actitud hacia los demás.  Creo que todos nos hemos percatado que antiguamente corría paralelamente a las vías del ferrocarril, un tendido de cables sostenidos por interminable fila de postes, lo cual ha desaparecido.

Era el sistema de comunicación que utilizaba telégrafos nacionales, hoy Telecomm, la modernidad suplantó al cableado, ya que ahora se utiliza la vía satelital y el internet, además la cultura del telegrama está por desaparecer. El sinaloense Óscar “el Güero” Orrantia fue por muchos años director de telégrafos nacionales, y por allá en los setenta, un telegrafista de sus confianzas estaba encargado de una pequeña oficina en un pueblito de San Luis Potosí. Frente a la central telegráfica se encontraba la estación del ferrocarril, a la cual a diario doña Cuca acudía para enviar a su hija Maru, un paquete de quesos a la ciudad de Monterrey, donde los vendía.  Un día, desesperada doña Cuca entró a la oficina de telégrafos, y le expresó al encargado: “Se me fue el tren, quiero enviar estos quesos a Monterrey, ¿se puede?”. La respuesta fue que no, pero ella insistió: “Ándele, ándele, mándelos a Monterrey por telegrama”, y los quesos ahí los dejó.

A los tres días regresó doña Cuca a reclamar que su hija nunca recibió los quesos, y el jefe de telégrafos le tuvo que explicar que tal vez se habían quedado atorados en el cable junto a las vías del tren, un mes entero el telegrafista, desayunó, comió y cenó, quesadillas... ¡Qué golpe tan duro!

Síguenos en