Opinión

San Valentín

EDUCACIÓN, HOY

Por  Marcos Miranda Gil

Pasado mañana se festejará el Día del Amor y la Amistad. Habrá celebración al por mayor. Se vale.
Aun cuando tanto el uno como el otro necesitan practicarse más que conmemorarse, el clima previo y vigente de la fecha poco a poco ha ido acomodándose en la colectividad a partir de una herencia cultural de dos generaciones atrás. Los más entusiasmados son los que menos han cruzado por las pruebas reales de lo que significan estos dos valores… los adolescentes tanto actualizados como tardíos. Ojalá fuera cierto que un par de globos y chocolates o un ramo de flores fueran testimonio real del amor y la amistad. Ojalá fuera así de sencillo como para, por la vía de una mercancía se demostrara la validez de un sentimiento tan genuinamente humano y honesto.

En temporada de codependencia como la que estamos viviendo, donde se confunde emoción con sentimientos y placer con satisfacción, festejar el Día de San Valentín es como hacerle fiesta a un desconocido. Es sostener una burbuja llena de vacío para entregársela a alguien también incompleto. Nunca será suficiente un mayor grado de educación; siempre habrá alguien con un corazón supuestamente hecho pedazos buscando un falso cirujano a la medida, que ponga fin a tanto drama acumulado por una cultura plagada de narcisismo. Todos los humanos necesitamos de caricias en el alma por eso tuvieron tanto éxito los creadores y publicistas de esta celebración. La vida es eso, una colección de mitos sepultados por la verdad.