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Sangre y muerte

LOS MOCHIS

Tres individuos fueron asesinados ayer por gatilleros que actuaron con total impunidad en Ahome. Dos de ellos fueron perpetrados a balazos en la ciudad y el otro en el Poblado 7, Valle del Carrizo, en donde el método utilizado es de la barbarie: lo decapitaron.

El más escandaloso fue el atentado cometido en la colonia Rubén Jaramillo, lo que aterró a sus habitantes y de las otras colonias y fraccionamientos que desde hace más de medio año no vivían una jornada violenta como la de ayer.

Los crímenes fueron cometidos a plena luz del día y de noche. Dos de ellos en lugares públicos, en donde en uno de ellos resultaron tres heridos por balas perdidas.

El caso se registró en la colonia Rubén Jaramillo, en donde los sicarios llegaron a ejecutar a uno, pero los disparos alcanzaron a otros que nada tenían que ver en el problema que dirimió a punta de bala una de las partes.

Lo ocurrido no es usual, ya que si bien es cierto se han registrado escenas violentas, dantescas y signos de barbarie, estas se habían desterrado, lo que le había dado un respiro a la sociedad civil ahomense.

De hecho, los elementos de los cuerpos de seguridad y militares también se habían relajado después de casi tres años difíciles en el combate del crimen organizado, que llegó a aterrorizar a los policías civiles.

Lo que pasó es que casi a diario "levantaban" a agentes y los ejecutaban con saña para mandar el mensaje de que no se metieran con ellos.

Pero el gobierno malovista no aflojó y emprendió una embestida frontal contra el sicariato, al que le ganó la batalla en ciertas zonas del estado.

Una de ellas es Ahome. Sin embargo, hay días en que el repunte de la violencia llega en forma inesperada, como el de ayer, en el que hubo sangre y muerte.

Lo anterior quiere decir que aún operan sicarios en la ciudad y zona rural, por lo que la guardia no la deben de bajar quienes tienen la obligación de imponer la ley.