Opinión

AMLO debe asumir las críticas

SUSTANCIA SIN RETÓRICA

Por  Saúl Lara Espinoza

Hace alrededor de veintidós años, con motivo de la presentación de uno de mis libros, el doctor Sergio García Ramírez, quien me hizo el honor de presentarlo aquí en Culiacán – quien por cierto fue muy generoso con dicha presentación, pues duró alrededor de dos horas en ello–, en lo único que no estuvo de acuerdo conmigo fue en relación con un criterio relativo al juicio penal contumacial –asumido prima facie por el suscrito–, pero que, en la tercera edición de la citada obra, ajustamos nuestro criterio primigenio después de haber reflexionado con serenidad y mayor profundidad sobre el tema en cuestión. Duramos alrededor de un año en ese proceso de reflexión.

El gran jurista Hans Kelsen duró alrededor de cincuenta y siete años para rectificar lo postulado inicialmente en su famosa obra titulada Teoría pura del derecho. Aunque ello, confesó el propio Kelsen, le costó mucho trabajo hacerlo.

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Los errores pueden suceder, y de hecho han sucedido y todavía suceden en el terreno de la política en México. Aunque no se han hecho las rectificaciones pertinentes y oportunas estando dentro del poder, incluso ni fuera de él.

Van algunos ejemplos: a Gustavo Díaz Ordaz se le recuerda por su intervención contra el movimiento estudiantil de 1968, el cual culminó con la sangrienta matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, el dos de octubre de ese año. Sobre esos hechos, Díaz Ordaz, ya como expresidente, llegó decir que se sentía muy orgulloso de haber ordenado sacar los tanques, a pesar de cometer un crimen de lesa humanidad. Su sucesor, Luis Echeverría Álvarez, también estuvo ligado con la represión estudiantil, pues se le recuerda por el famoso halconazo, sucedido el 10 de junio de 1971, así como por el derrumbe del valor del peso frente al dólar, que aún continúa en caída libre. 

En el régimen de José López Portillo, ya lo dijimos en la colaboración anterior, propició una enorme devaluación de nuestra moneda, la fuga de capitales y culminó con la nacionalización de la banca y un desastre económico que dejó al país literalmente en bancarrota. De tal manera que la crisis de 1982, considerada hasta ese momento como la peor, provocó una devaluación del 3,100 % en el sexenio, la inflación creció en 4,030 %, mientras que el poder adquisitivo decreció el 70 %.

Todo ello tuvo su origen, entre otros, en la concentración y el centralismo del poder que ha caracterizado al sistema presidencialista en México. De ahí la importancia de aprender de nuestra historia para no continuar con los errores que han afectado enormemente al pueblo mexicano, en el cual finalmente repercuten las actitudes y decisiones erróneas de los presidentes. Por eso se le recomienda al presidente Andrés Manuel López Obrador que procese con objetividad, racionabilidad y serenidad las críticas que se le formulan. Tome con mucha cautela sus decisiones, y recuerde también que, como ser humano, no es infalible. Aunque algunos de su equipo le den “piola” y le endulcen sus oídos por miedo.

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