Opinión

Caso Lozoya: bocanada de aire fresco para Morena en 2021

SUSTANCIA SIN RETÓRICA

Por  Saúl Lara Espinoza

Emilio Lozoya.(Foto: EFE)

Emilio Lozoya. | Foto: EFE

Sin duda, el caso Emilio Lozoya Austin, derivado de los temas Odebrecht y de Agronitrogenados, incluido el asunto de Genaro García Luna y los personajes vinculados con él, constituirán una enorme bocanada de aire fresco para Morena frente a las elecciones de 2020 y 2021. El tema central del discurso político seguirá siendo la anticorrupción, aunque todavía no se ha concretado la justicia metiendo a la cárcel a los corruptos.

En cambio, para el PRI, el PAN y el PRD serán una enorme adversidad, pero dichos partidos también tendrán a su favor el decrecimiento económico, la inseguridad pública, la salud, los muertos por el COVID-19, el enorme desempleo generado por la pandemia y las ineficaces políticas públicas en materia de inversiones.

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Así que tanto Morena como los partidos de oposición, tendrán de dónde colgar sus discursos en el próximo proceso electoral.

Aunque vistos todos esos temas a la luz del método de ponderación de densidades y sus efectos inmediatos, a favor o en contra de la población. Entiéndase esta última por la masa electoral.

Ah, pero también habría que ver en este mismo contexto, al conjunto de beneficiarios por los diversos programas sociales para el bienestar emprendidos por el Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, con los cuales en conjunto se han apoyado alrededor de 24.5 millones de personas, según lo informó el coordinador de Programas Integrales de Desarrollo de la Presidencia, Gabriel García Hernández. 

En ese universo de beneficiarios están incluidos los microempresarios que recibieron créditos a la palabra.

Así que tanto los partidos de oposición como de Morena y sus aliados, tendrán de dónde colgar sus respectivos discursos. 

En ese ejercicio de ponderación habrán de examinarse los elementos cuantitativos y cualitativos, así como las correspondientes dimensiones vinculadas a cada una de esas temáticas, tanto a favor como en contra de los bandos en disputa, a fin de que dichos discursos se nutran de reflexiones sustanciosas y de argumentos convincentes, con el propósito de que el electorado discierna de mejor manera para tomar su decisión a la hora de emitir su voto.

Ello implica para los partidos políticos reclutar desde ahora a un buen equipo académico interdisciplinario para que hagan los estudios y análisis necesarios para proveer a sus respectivos candidatos de la información necesaria para confeccionar los mejores discursos, con el propósito de convencer al electorado.

Ello deberá incluir intensos cursos de capacitación a los referidos candidatos, y servirán, además, para que sostengan con conocimiento de causa los debates que en su oportunidad se suscitarán.

De donde surge la necesidad, entre otras muchas cosas, de seleccionar a los mejores candidatos que tengan un buen coeficiente intelectual, porque hoy vemos a varios que no lo tienen.

Ello no significa necesariamente, en modo alguno, que tengan grados académicos ni que hayan obtenido premios nacionales de ciencia y tecnología, ni tampoco que hayan estudiado en las más prestigiadas universidades del extranjero.

Así que esa bocanada de aire fresco debe estar acompañada de los mejores candidatos en cada partido político o alianza electoral. Ya sean de izquierda, de derecha o de centro. O bien, de la combinación de esta última tendencia con alguna de las dos primeras.

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