Opinión

Congruencia en política

SUSTANCIA SIN RETÓRICA

Por  Saúl Lara Espinoza

La congruencia en la vida es un valor ético con el que se demuestra o mide la autenticidad y verdadera honestidad, acompañada esta de buenas y sinceras acciones o conductas. No de aquellas personas que se acercan únicamente con el interés de lograr simpatías en épocas preelectorales o electorales, como sucede con algunos “políticos” falsos que hay por ahí promocionándose a los cuatro vientos de manera muy desesperada y hasta obsesiva.

Es muy fácil saber si existe o no congruencia entre lo que se dice, se hace y lo que realmente ha sido y es actualmente determinado personaje de la política local. Para ello es muy sencillo. Primero, y en parte, revisar su patrimonio económico actual y absolutamente todos sus antecedentes. Luego –como lo hemos dicho en otras ocasiones –, realizar una auditoría contable y someterlo al polígrafo. Respecto a la auditoría, no crean ustedes, estimados lectores, que se requieren todos los estados financieros, las fichas contables y sus soportes específicos de manera rigurosa como cuando se solicita al SAT la devolución de cierto saldo a favor, ya sea como persona física o como persona moral, sino solo se ocupa sumar, restar, multiplicar y dividir, tomando como referencia los salarios que ha devengado en su vida, así como los gastos para subsistir de manera ordinaria junto a su familia

¡Bien! Te has suscrito a notificaciones

Configura y elige tus preferencias

Aunque es necesario precisar por adelantado que, en nuestro ámbito local del contexto político sinaloense, también hay empresarios honestos y muy exitosos, que por su dinámica y creatividad empresarial los ha conducido a acumular determinada fortuna. A estos no nos referimos en este artículo, sino de aquellos a quienes a simple vista no nos dan las cuentas si revisamos su patrimonio por más que se quieran forzar los números en esa sencilla auditoría de la que hablamos.

Nos referimos a aquellos “políticos” que por pura vanidad y ambición personal se promocionan y hasta se dan golpes de pecho o brincan de emoción por cualquier cosa; de tal manera que se promueven artificiosamente con lo que sea, aun cuando, a la luz de la ética y la congruencia, no merezcan nada en lo más mínimo por infinidad de razones. Una de ellas por no poseer auténtica honestidad, sino en la mayoría de las veces se hace lo que sea –hasta fiestas suntuosas muy parecidas a la época medieval– solo con fines de promoción personal o por mostrar el “músculo” como si fuese concurso de fisicoculturismo la competencia político electoral; sin importar en lo más mínimo, y en el fondo, la parte axiológica. Aunque a los ojos y oídos de la ciudadanía pretendan compararse hasta con un santo reconocido eclesialmente, siendo en realidad un “diablo” con fuerte olor a azufre. Esto último, dicho sea de paso, con absoluto respeto para quienes profesan determinada religión.

En suma, hay ciertos “políticos” que quieren compararse hasta con aves blancas que atraviesan el pantano sin manchar ni un ápice su “blanco” plumaje, a pesar de que su vida ni siquiera pasa esa auditoría de la que hablamos, mucho menos una de carácter técnica y rigurosa; y desde luego ni el polígrafo bien, puesto que no tienen ética ni congruencia auténtica alguna, como la que sí posee el expresidente uruguayo José Alberto Mujica Cordano , o como la que nos heredó el inolvidable líder universal de origen sudafricano Nelson Rolihlahla Mandela. Ambos de trayectoria verdaderamente ejemplar para la humanidad entera. Y aquí en México como la ejemplar vida de servicio público y de lucha auténtica llevada por don Ignacio Ramírez, conocido como el Nigromante; y algunos otros próceres que lucharon durante del siglo XIX e inicios del XX para dejarnos una mejor patria. No remedos de “políticos” rupestres que abundan por todos lados en México y por supuesto aquí en Sinaloa que solo son predicadores pero sin congruencia alguna.

Así que, amigos lectores, no se confíen a primera vista de ese tipo de personas, aunque les muestren una sonrisa hipócrita que solo se esboza para ganar simpatías ciudadanas. Por lo que se recomienda examinar muy bien a ese tipo de políticos que no tienen ética ni congruencia. Aunque algunos son muy buenos para fingir, cual expertos histriónicos.  

No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y entérate de todo