Opinión

Se requiere una genuina transformación en Sinaloa

SUSTANCIA SIN RETÓRICA

Por  Saúl Lara Espinoza

Se ocupa de líderes que verdaderamente transformen a Sinaloa.(Debate)

Se ocupa de líderes que verdaderamente transformen a Sinaloa. | Debate

Sinaloa requiere con urgencia de una profunda y genuina transformación en todos sus ámbitos y dimensiones. No se trata solo de que se formulen e instrumenten proyectos a partir del reparto de posiciones burocráticas en tribus políticas.

Mucho menos de políticos o pseudopolíticos que se adueñen del ámbito público, sino de nuevos equipos de trabajo que quieran y puedan verdaderamente transformar a nuestra entidad. Menos por depredadores de izquierda que cobran con la derecha.

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Tampoco se trata de que venga una nueva generación que únicamente custodie los intereses personales instalados por políticos que trazaron proyectos transexenales. Ni de que se gobierne y administre la cosa pública con las mismas mañas de siempre, porque los sinaloenses están ávidos de un mejor y buen Gobierno.

Se ocupa de líderes que verdaderamente transformen a Sinaloa. No que vengan a realizar negocios personales con el erario público; o a levantar empresas propias que se encuentren en situación de quiebra; o bien hacer crecer las que ya se posean.

Contrario a ello, se requiere de personas exitosas, individuos que hayan demostrado en los hechos capacidad y talento; dando muestras concretas de que son capaces de lograr transformaciones.

No solo de que vengan a duplicar las nóminas; de aquellos personajes que aparezcan como una nueva generación de ricos; o de aquellos que repentinamente surgen con algún organismo efectuando campaña anticipada en pro de la gubernatura con algún movimiento pseudotransformador.

De todo ello ya está muy harta la ciudadanía sinaloense, de que solo se le esquilme, de que se continúe con las mismas políticas públicas ineficaces; de que se le siga engañando con discursos huecos y demagógicos; de que se emplee más retórica falsa; de que solo le apuesten a la esperanza y la fe cristiana del pueblo, y este continué por los siglos de los siglos en su misma situación de miseria; de que se realicen negocios ilícitos al amparo del poder; o de los políticos que emplean a prestanombres en sus jugosas empresas que van desde constructoras a proveedores de todo tipo de servicios que generan los llamados conflictos de intereses.

En fin, se ocupa ir a una profunda transformación de Sinaloa en todos los órdenes y dimensiones, no solo de cambios cosméticos como hasta ahora. Se requiere meterle inteligencia y creatividad. De profundizar en todos los temas, no de planear por ocurrencia, sino de irse a lo práctico y al mismo tiempo a lo profundo de los problemas, no solo a la especulación teórica, porque la transformación de Sinaloa requiere de auténtica experiencia, de vocación verdaderamente exitosa.

No de una política y políticos ortodoxos, de aquellos tradicionales y corruptos de los que ya está cansado el pueblo sinaloense, de quienes logran conquistar el poder a través del engaño, mediante la compra y coacción del voto a quienes tienen hambre y la mitigan por un solo día.

Se requiere que se diseñe un mejor camino y mejores instituciones, porque el modelo de desarrollo actual de Sinaloa ya está agotado hace mucho tiempo y, además, observamos que el modelo y algunas instituciones públicas ya no dan para más.

Mejor hay que transformar auténticamente a Sinaloa para que se vea un genuino progreso en los hechos, no solo en los discursos y en la confrontación estéril. De eso la gente ya está harta. Ahora hay que pasar a los hechos. Ya es tiempo que se empiece.

No una transformación de cuarta que conduzca a una quiebra total del país, mucho menos de aquella promovida por cínicos que niegan irregularidades halladas por la Auditoría Superior de la Federación, como el caso del Tren Maya. 

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