Opinión

Ser y parecer en política

SUSTANCIA SIN RETÓRICA

Por  Saúl Lara Espinoza

A la mayoría de los “políticos” en México les agrada mucho parecer, aunque en realidad no lo sean. Esto significa, en lo práctico, que solamente se ocupan de la parte superficial y jamás de lo interior de su persona. Para ello se gastan fortunas en adquirir cierta imagen por tener solamente pura envoltura, aun cuando estén huecos por dentro. Incluso, algunos personajes si se les investiga a fondo encontramos elementos muy desagradables y fétidos que, en lugar de ocupar un sitio privilegiado o prominente dentro del ámbito del poder público, deberían estar en otro espacio.

Usted, amable lector, ya se imaginará dónde deberían estar.

Ser y parecer en política y en todos los ámbitos de la vida implica ser congruentes con lo que se aparenta, no solo sonreírle al público y ocultar cosas de las que éticamente se avergüence de ellas una persona honesta. Aunque sabemos perfectamente que quienes solo parecen y no lo son, no les interesa para nada la parte axiológica; es decir, los valores éticos. Lo que les importa es solo el poder y los privilegios que este les genera.

De ese tipo actitudes o conductas nació probablemente un adagio popular poco agradable que dice: “El que no transa, no avanza”. El cual se pronuncia frecuentemente con cierto cinismo.

Sin embargo, por fortuna también existe la otra cara de la moneda; es decir, los que parecen y son al mismo tiempo, aunque son garbanzos de a libra que están en pleno proceso de extinción. De tal manera que vivimos en un mundo de las excepciones o al revés en el ámbito de la política. Para demostrarlo no ocupamos realizar investigaciones sofisticadas ni emplear tantos métodos científicos. Ahí están las noticias que a diario nos dan cuenta de lo que sucede en este país, y que por supuesto nuestra entidad no está exenta de ese tipo de personajes en política.

Por ello los partidos políticos deben tener y practicar exámenes muy rigurosos de control de confianza. Aunque sabemos también que luego se menciona y quién va a cerrar la puerta donde deberían de estar los maculados; es decir, los políticos con manchas, ya sean estas nuevas o añejas.

Aquí tiene mucho que hacerse en materia política para que los espacios en el poder público sean llenados por los que auténticamente son y parecen ser al mismo tiempo, y además urge que lo sean. Para tener a personas honorables en el poder público, sería bueno que el Instituto Nacional Electoral (INE), en coordinación con otras instituciones como la Auditoría Superior de la Federación y la Fiscalía General de las República y sus análogas en las entidades federativas, así como con los partidos políticos en su conjunto, diseñaran una política pública integral, con el propósito de mejorar sustancialmente el quehacer político de nuestro país, y así brindarle mayor confianza y certidumbre al pueblo de México. Seriamos más competitivos como país, y con ello se mejoraría enormemente la opinión que hoy se tiene de los políticos o de quienes dicen o creen serlo.

Por fortuna existen personas que reúnen requisitos de honorabilidad. Individuos honestos por todos los costados; es decir, personas que parecen y lo son de verdad. Estos son garbanzos de a libra, en proceso de extinción. 

Aunque también hay algunos personajes que se colaron en ciertas instituciones que solo parecen,  y no lo son. Ello es en gran medida lo que está impidiendo la 4T. La hipocresía y la simulación son sus mecanismo predilectos.