Opinión

Teoría del caos aplicada a la sucesión gubernamental

SUSTANCIA SIN RETÓRICA

Por  Saúl Lara Espinoza

En todo proceso o fenómeno de carácter natural, social, económico y político, se suscitan imponderables previos a los resultados planeados o previstos. Esto derivado de diversas circunstancias o condiciones cambiantes inimaginables. En algunos casos ocurren o intervienen elementos espontáneos o inducidos, los cuales son generadores de resultados distintos a los esperados.

En palabras más claras. En estos momentos se podría asegurar que Morena tiene en la bolsa la gubernatura de Sinaloa o de cualquier otro estado y también de determinados municipios, por el simple hecho de tener a su favor algunos –no todos– de los elementos que propiciaron el triunfo de quienes hoy ostentan un cargo de elección popular e, incluso, en la administración pública. 

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Sin embargo, en el 2021 no será candidato Andrés Manuel López Obrador, quien arropó a todos los candidatos que contendieron en las elecciones de 2018. Muchos de ellos, o mejor dicho la inmensa mayoría -por no decir todos-, obtuvieron el triunfo gracias a la sinergia o el impulso del actual presidente de México. Ello sucedió también, entre otras cosas, debido al hartazgo del pueblo por el mal desempeño de los Gobiernos emanados del PAN y del PRI a nivel nacional, y del PRD en lo que concierne a la Ciudad de México.

Ese mal desempeño se tradujo en el incumplimiento de expectativas de quienes en su momento extendieron su confianza en los correspondientes procesos electorales, de donde surgieron, en su momento, como presidentes de la República, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto. Esto al margen de que aún se cuestiona el triunfo del primero y el cuarto de los personajes mencionados.

Ubicados en dicha teoría, durante el proceso de 1994 sucedió el magnicidio de Luis Donaldo Colosio Murrieta, hecho que cambió por completo las circunstancias o condiciones políticas de esa época, pues ello favoreció a Ernesto Zedillo, quien a su vez modificó el curso de la historia de México, cuyas decisiones más sobresalientes de este, en contra de los mexicanos, fueron el famoso error de diciembre y la creación del Fobaproa, merced a lo cual todavía se tiene una enorme deuda pública que aún se está cubriendo con las contribuciones, lo que inhibe además la inversión para el crecimiento y el desarrollo económico del país.

De tal manera que esos hechos inesperados cambiaron las condiciones o circunstancias de México, y con ello el ánimo de los electores. Por lo que nadie puede asegurar que las cosas serán las mismas a las del 2018, razón por la que dialécticamente pueden variar de aquí al día de la elección del 2021, máxime que existen muchísimos elementos imponderables. Por ejemplo, aquí en Sinaloa, varios de los presidentes municipales han decepcionado enormemente a sus electores. Están a la vista los casos concretos de Jesús Estrada Ferreiro, Luis Enrique Benítez Torres y Manuel Guillermo Chapman Moreno, quienes han cometido infinidad de pifias que, a la luz de la teoría del caos, han modificado y están cambiando las circunstancias o condiciones del escenario sinaloense para las próximas elecciones locales, situación que está propiciando, poco a poco, que se mude el ánimo de los electores hacia otros horizontes.

Así que, bajo dicha teoría y en la perspectiva dialéctica, se les recomienda a los aspirantes a la gubernatura que no se sientan tan seguros de triunfo para el 2021, porque las cosas pueden cambiar paulatina o radicalmente. 

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