Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

Se deteriora la economía regional

IDEAS PARA EL CAMBIO

La economía mexicana muestra un comportamiento realmente preocupante. La Secretaría de Hacienda acaba de reducir el pronóstico de crecimiento del PIB a 2.7 por ciento para 2014, cuando a principios del año se tenía la expectativa de crecer cuando menos al 3.9 por ciento. Según el Inegi, durante el primer trimestre el PIB se incrementó únicamente 1.8 por ciento.

Evidentemente, las cosas van mal para el país. Todavía no se ha podido encontrar la fórmula para el crecimiento. Pero si eso ocurre a nivel nacional, en el ámbito regional la falta de dinamismo económico es aún más inquietante, porque su impacto negativo es mayor.

La recesión nacional se atribuye a la falta de dinamismo por parte de la economía de Estados Unidos. Pero este argumento cada vez es menos creíble. A nivel local la justificación de siempre es el comportamiento inestable de la economía nacional. Con ello se justifica una incomprensible falta de acciones específicas para reactivar la economía regional.

¿Qué es lo que hace falta para que la economía local crezca, genere empleos, mejores ingresos y mayores oportunidades para la población? Lo primero consiste en proponerse una meta y trabajar todos para alcanzarla. Ello implica generar factores institucionales y jurídicos que posibiliten lograrlo, pero también tener habilidad para atraer inversionistas locales y foráneos.

En segundo lugar se requiere duplicar la inversión pública en infraestructura. Tanto de carreteras y caminos rurales, como para dotar a ciudades y comunidades de más servicios y de mejores instalaciones públicas. En tanto no haya suficiente infraestructura de calidad, las nuevas empresas difícilmente podrán instalarse.

En tercer lugar hay que respaldar aquellos sectores económicos que hoy presentan mayores posibilidades de crecimiento. Tal es el caso de turismo, minería, telecomunicaciones y de ingeniería de software. Estas actividades requieren de un nuevo sistema jurídico que brinde seguridad a la inversión, pero también de políticas públicas que les garanticen mayor impulso.

En cuarto lugar se necesita superar el sentimiento de derrota que predomina en dos de las actividades tradicionales en la región. Agricultura y pesca tienen que ser objeto de un programa especial de atención para que retomen su papel de motores del crecimiento en la economía local. Ya no basta con atribuir sus males a las condiciones del mercado. Son necesarios programas y acciones específicas hacia estos sectores.

Un quinto aspecto consiste en diseñar una nueva política de industrialización. La llegada del gas natural abre múltiples posibilidades. Pero es necesario definir qué tipo de industria, dónde se localizará, qué infraestructura de transporte y comunicaciones tendrán y cuáles son las estrategias de logística que podrán utilizar. En ello se tendrá que basar la promoción. Opciones existen, y muchas, pero falta sentido e iniciativa.