Opinión

Se enojaron los gringos

Por: Raymundo Riva Palacio

Rex Tillerson. El Universal

Rex Tillerson. El Universal

El gobierno solicitó a Tillerson información para sustentar lo que advertían en Washington, y de acuerdo con fuentes del gobierno federal, lo único que han recibido desde entonces son evasivas. “No han querido darnos más información de lo que públicamente han dicho”, dijo una de las fuentes mexicanas. “Nos han dicho que nos darán información, pero no nos han proporcionado nada”. Ni la Casa Blanca ni el Departamento de Estado han proporcionado las evidencias que McMaster dijo tener, a menos que se las hayan proporcionado a Videgaray durante su viaje reciente a Washington y la información no haya sido compartida más allá del presidente Peña Nieto. Esta posibilidad, sin embargo, es remota.

La información en poder del gobierno de Estados Unidos donde aparece México se refiere al Proyecto Lakhta, desarrollado por la Agencia de Investigación en Internet, con sede en San Petersburgo, dedicada a la creación de páginas en Facebook para diseminar temas controversiales que estimularan el encono, utilización de cuentas falsas en las redes sociales o cuentas apócrifas mediante el robo de identidad. El Proyecto Lakhta abarcó a 11 naciones, enfocado sobre todo en Estados Unidos, y recientemente fue puesto al descubierto al ser acusados por el Departamento de Justicia 13 ciudadanos rusos y 13 empresas de esa nación. En la acusación no se mencionó a ningún país por nombre salvo a Estados Unidos.

La Agencia de Investigación en Internet era el corazón de lo que han llamado “la granja de troles”, descrita ayer en este espacio, donde se mencionó que información en poder del Instituto Nacional Electoral muestra que en los últimos meses han notado una actividad extraña procedente de San Petersburgo. Las fuentes del gobierno mexicano indicaron que sí existen evidencias de injerencia rusa en el proceso electoral mexicano, pero que esa información aún es precaria, por lo que habían recurrido al secretario Tillerson para que su país les aportara más información para construir un andamiaje de blindaje. La respuesta ha sido negativa.

Los servicios de inteligencia mexicanos han podido detectado desde hace tres años la creación de páginas en las redes sociales donde se ha venido diseminando en español propaganda rusa y apologética sobre el presidente Vladimir Putin. También han aparecido páginas en Facebook donde se ha estado atacando a candidatos presidenciales, sin preferencia sobre uno específico, pero generando divisiones. Se han logrado analizar algunas cuentas en Twitter, pero la capacidad para poder determinar si son parte de la operación rusa desde San Petersburgo no ha tenido el alcance esperado. El tiempo está corriendo en la campaña presidencial y el gobierno de Estados Unidos mantiene la veda de información para México. Los funcionarios mexicanos desconocen las razones de ello, pero sugieren que quizás no quieran compartir esa información porque pudiera poner en riesgo la identidad de sus informantes, en Moscú y en México.

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