Opinión

Se pudrió… ¡y apesta!

ITINERARIO POLÍTICO
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Por: RICARDO ALEMÁN

Hace casi nueve meses, el 19 de noviembre de 2013, aquí dimos la primera llamada de alerta. Dijimos que "se pudre" la otrora prestigiosa Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). Y enumeramos un decálogo de pruebas.

Dijimos, por ejemplo, que el ómbudsman, Raúl Plascencia, en realidad era jefe de un poder con tintes mafiosos. Que con la fachada de los derechos humanos utilizaba la institución para fines personalísimos; solapaba atrocidades, se colocaba del lado del mejor postor —y del gobierno en turno en casos de relevancia nacional—, mientras que un clan de cuestionables servidores depredaban el dinero público.

Entonces pocos quisieron ver la realidad de la CNDH —a pesar de las pruebas—, y la respuesta a la denuncia fue el insulto, la descalificación y demenciales campañas de odio.

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Hoy —y ante la fatalidad para relevar y/o ratificar al presidente de la CNDH—, estalló la podredumbre acumulada durante años. Resulta que en un evento organizado por la Cámara de Diputados —para evaluar a la CNDH—, quedó al descubierto el cochinero de la institución y la forma en que Raúl Plascencia solapa omisiones, corruptelas y trampas, como si se tratara de una empresa familiar.

Todo mientras Plascencia coquetea con Enrique Peña Nieto en espera del favor presidencial, para continuar al frente de la CNDH, en donde no sólo ha medrado con dinero público, sino fomentado un ofensivo culto a su persona. Por encargo inaugura bustos de su imagen, pone su nombre a auditorios y gasta dinero público en maquillaje para "verse bien". El derecho humano al culto a la persona y a la vanidad.

En aquel 19 de noviembre de 2013 dijimos: "Los hechos dicen lo que las palabras callan". Y, en efecto, casi un año después —el pasado 18 de agosto—, una avalancha de ONG vapuleó a la CNDH, a su presidente —que prefirió no asistir— y a sus corifeos, que utilizaron toda clase de trampas para reventar la sesión en San Lázaro.

Y es que durante su gestión, Plascencia utilizó a la CNDH para venganzas personales, mientras las gravísimas violaciones a los derechos humanos fueron solapadas, tapadas, disimuladas por colaboradores de Plascencia. Por eso, y ante legisladores de todos los partidos, el 18 de agosto distintas ONG denunciaron lo siguiente:

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que a pesar de reiteradas convocatorias y del cochinero en la institución, el presidente de la CNDH se niega a presentarse ante los diputados federales; que la CNDH actúa a partir de filias y fobias de su titular, como ocurrió con el caso de la UNAM. Que a la CNDH se le conoce más por sus silencios que por sus acciones, además de que no rinde cuentas a la sociedad, se pliega al poder en turno y obedece a los intereses personales de Plascencia.

Que los tiempos de resolución de la CNDH para el caso de migrantes —sea para emitir una recomendación, conocer un caso o realizar una investigación—, son largos e inadecuados y de nada sirve una resolución cuando la persona ha sido deportada. Para ello el tiempo es clave. Las medidas cautelares no se cumplen a causa de la dilación de la CNDH para solicitarlas y que, en muchos casos, se negocian los derechos humanos y nunca se garantiza la reparación del daño.

Por si fuera poco, también en materia migratoria, las ONG denunciaron que la CNDH tolera abiertamente violación de los derechos humanos de indocumentados; no se aplican los tratados y acuerdos internacionales y las estaciones migratorias son verdaderos "corrales de reses", ante la indiferencia de la CNDH. El caso de los migrantes asesinados en San Fernando, Tamaulipas, es un ejemplo y un escándalo. Resulta que desde 2011 el ómbudsman no da información sobre el tema.

De igual manera abundaron las denuncias sobre omisiones en Veracruz, el estado que se considera como el más peligroso para el desempeño periodístico. Ante diputados se denunció que la CNDH solapa conductas poco claras del gobierno estatal y distintos casos de periodistas asesinados.

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Siguen prevaleciendo situaciones de discriminación, maltrato, autoritarismo en la CNDH y hay una enorme desigualdad en el tema de la justicia, a pesar de que hay organismos constitucionales de derechos humanos, prevalece la desconfianza en las instituciones, hay una enorme distancia entre el marco jurídico y la realidad. Y es que según las ONG, la CNDH se ha convertido en una burocracia omisa al no defender a los más vulnerables, a los más afectados.

A pesar de todo lo anterior, hay quienes quieren que la herencia nefasta de Felipe Calderón Hinojosa en la CNDH, la presidencia de Raúl Plascencia, continúe. ¿Será? Al tiempo.