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Se va ‘Pecas’ Cruz: ¿otros aires soplarán?

Uno de los tres deportes de mayor aforo, afluencia e influencia en Mazatlán (sí, el baloncesto) cambiará en los próximos días de timón y, aunque se tardó en hacerlo, nuevos aires (¿o ráfagas de ideas frescas?) soplarán al parecer para beneplácito de ese nicho que ya se había acostumbrado a la desorganización y reclamaba otro cariz.                         

Invadido por los siglos de los siglos de grupúsculos, grillas estériles y desaseo en su administración desde el Comité Municipal, el también llamado deporte ráfaga dejará de ser encabezado por el casi sempiterno Miguel “Pecas” Cruz, y lo relevará el joven universitario Alejandro Medina, quien fue el único candidato registrado para contender por la presidencia del órgano rector honorífico adherido al Imdem “coppelista”.         

Justamente por eso (ser el único “suspirante”) está descontado que el también árbitro y destacado exseleccionado estatal en atletismo será el nuevo titular de los basquetbolistas, si uno se apega fielmente a la convocatoria que estableció una renovación en caso de que hubiera una sola planilla (como fue su caso), una ratificación o designación de no haber habido ningún pretenso y una elección si se hubiese inscrito más de un candidato.                             

¿Reingeniería?                        

Sin mucho conocerlo, a Medina debe dársele, sin embargo, el beneficio de la duda, y esperar a que él y su equipo (una mezcla de juventud y experiencia) empiecen a aterrizar lo que condensaron de manera detallada y en conjunción en un anteproyecto de 17 páginas que hicieron el honor, por cierto, de compartirme.         

En el grupo de la futura mesa directiva se encuentra gente valiosa como Marcos Chávez (un exnáutico de Mazatlán, hoy metido de lleno en el Colegio Montfort), Filiberto Moreno (un viejo lobo de mar en la materia y de aportación avezada) y Héctor Efrén Cuevas (un joven brioso con ideas de superación). Refuerzan el dream team (sin contar a Medina) las damas Sonia Lina y María del Mar López, de quienes, para mi mala fortuna, no tengo referencia alguna, pero que supongo serán en la nueva aventura un pilar invaluable de aporte.         

Llama la atención que, en su justificación, el equipo exhiba no el crecimiento que el baloncesto local ha tenido en los últimos años, sino la manera anárquica sin calidad ni nivel que Medina Mosqueda y sus voluntariosos colaboradores buscarán atacar.                

Y enjuicia: “Cada vez existen más promotores, entrenadores y árbitros que buscan su beneficio personal, así como torneos de poca calidad organizativa y arbitral sin reglas ni valores y mucho menos sin garantías”.    

Proponen, por ello, una “reingeniería” con base en un programa de masificación infantil que permita reestructurar el proceso de Olimpiada Municipal, ordenar las ligas ya creadas, fomentar nuevos torneos y gestionar (ojo: gestionar) para que se den capacitaciones a entrenadores, promotores y árbitros.                

El diagnóstico está ahí, y las ganas por modificar esa nociva radiografía también. Pero, ¿no será un catálogo de buenas intenciones? Al equipo hay que concederle el beneficio de la duda y esperar a que el Imdem “coppelista” formalice su ascenso al Comité Municipal para que agarre al “toro por los cuernos” y comience a dar cumplimiento a cada uno de sus líneas de acción.    

¿Nuevos aires soplarán?