Opinión

Seamos realistas

BANDERA

Por  Rodolfo Peña Farbel

Esta es una exhortación a que reconozcamos nuestra realidad, con la autenticidad que los asuntos nacionales requieren, sin admitir pretextos ni falsificaciones.

Es claro que lo que hoy sucede es consecuencia del acontecer de los tiempos pasados y también es claro que nuestra sociedad está desconcertada porque nuestro ambiente no está como sabes que debe ser y por eso toda la gente lo lamenta.

La causa de la desorientación colectiva está en cuatro cosas principales que se complementan entre sí: la vecindad de Estados Unidos, nuestro complejo de inferioridad, la inversión desleal de la burocracia oficial y el lastre histórico de la estupidez revolucionaria, que además de otros elementos correlativos han hecho un conjunto que nos ha endilgado monstruos devastadores como Juárez, Lerdo de Tejada, Santa Anna, Huerta, Carranza, Obregón, Calles, Cárdenas y una larga lista de mediocres y pésimos oportunistas.

La influencia de los dos primeros, Estados Unidos y nuestro complejo de inferioridad, comenzó a manifestarse desde antes de la insurrección de los insurgentes de Hidalgo y Morelos, lo que vino a resultar en la captura y fusilamiento de Hidalgo, que al ser derrotado cerca de Guadalajara, decidió ir a buscar ayuda a Estados Unidos, con la que creía triunfar sobre los españoles del virrey y hacer realidad la independencia.

La captura fue en una pequeña aldea llamada Acatita de Baján, un poco al norte de Saltillo, Coahuila.

La admiración de Estados Unidos por los insurgentes era tan grande que estaban dispuestos a entregarles Texas y hasta el grado de aceptar con gusto la anexión de toda la patria mexicana a los dichos Estados Unidos. Ese ejemplo lo han seguido todos los políticos mexicanos. Los gringos mandan en México.

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