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Secuestro e invitado incómodo

PUNTO DE VISTA

Secuestro. El problema del PAS y de su dirigente, Héctor Melesio Cuen, no es que haga alianzas con el PRI, con el PAN o con el PRD, ni que busque tener más espacios de poder, todos los partidos políticos buscan incrementar su representación y membresía; el problema es que impunemente se les permita tener secuestrada a la Universidad Autónoma de Sinaloa. Es muy alto el costo que se paga al permitirse el uso partidista de la universidad, y daña más que cualquier secuestro a una persona en lo individual, porque aquí es una institución la que queda atrapada. En la UAS, el personal que no se afilia al PAS no obtiene ascensos ni crece en sus prestaciones o estatus laboral, no hay libertad de expresión al interior, ni posibilidad de disensos, no hay libre elección de autoridades, prevalece el control corporativo, los padres de familia y alumnos son forzados a pertenecer y mantener cercanía con dicho partido, hay trabajadores, maestros y pasantes del servicio social que son usados como brigadistas políticos. Lo que pasa al interior de la centenaria universidad es un exceso y abuso de poder, que retrata fielmente el nivel de complicidades y la impunidad que predominan en Sinaloa. Y mientras, el resto de los partidos políticos, diputados y funcionarios, en vez de contribuir a que se restituya la legalidad y pluralidad en la UAS, como si la institución fuese un botín, andan disputándose a ver quién se beneficia con el corporativismo, corrupción y control que tiene Héctor Cuen al interior de la universidad. Así, o mayor impunidad y cinismo?

Invitado incómodo. Corría el mes de marzo del 2013, era la primera visita de Enrique Peña Nieto a la entidad, visitaba un campo agrícola de la capital. Antes de que iniciara el acto, personal del Estado Mayor Presidencial pasaron por el presídium, preguntando a uno por uno si respondían al nombre de uno de los invitados, lo encontraron y le pidieron que se retirara del evento, su presencia era "non grata" para la comitiva presidencial. No explicaron motivos, simplemente corrieron de dicho evento al invitado, cuya presencia resultaba incómoda para el equipo del presidente. Lo paradójico es que dicho personaje siga siendo frecuente visitante de ciertas oficinas de gobierno y aliado y acompañante de uno de los más poderosos secretarios. Lo cual nos hace preguntar: ¿el Estado Mayor se equivocó de nombre en aquel acto presidencial y actuó sin fundamento, o en el gobierno estatal a algunos funcionarios no les preocupa la fama y sospechas que existen sobre ciertos aliados. Usted juzgue.

Aclaración. El diputado Heriberto Galindo se comunicó para aclarar que él nunca hizo propuesta alguna a Enrique Peña Nieto sobre el manejo de la muerte de su esposa en los medios de comunicación. Nuestro informante es confiable, pero aún dando credibilidad al diputado Galindo Quiñonez sobre ese incidente, lo que sigue quedando en duda es por qué, si afanosamente buscó ser el presidente del PRI estatal, no llegó a ser, pese a que presume con frecuencia su cercanía y amistad con Enrique Peña Nieto. Porque todos sabemos que en el PRI, las decisiones se toman centralizadamente desde el círculo del presidente.

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