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Seguir hasta el cuello

NUESTRA OPINIÓN CULIACÁN
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Por: Redacción

Aún están hasta el cuello, y no es porque literalmente estén inundados en la actualidad, sino porque cientos de familias de Culiacán y sinaloenses todavía continúan con el pesar de no contar con apoyo a un año del trágico paso del huracán Manuel por el estado. En sus hogares carecen de mucho. Muebles, un buen techo, automóvil, son algunos de los básicos que siguen ausentes irrecuperables. Para algunos otros la desgracia se les ha pintado otra vez, pues han perdido sus pertenencias de nuevo en la primera caída de agua de las posteriores tormentas que han azotado la región. La verdad es que no toda la ciudad se ha levantado de aquel fenómeno cultural que está muy vivo para las víctimas.

La ciudadanía en general reclama, exige que sean atendidos, pues se carece aún de alguna intervención en los sectores urbanos en riesgo; aún no se ha atendido con seriedad y a profundidad esta problemática. La autoridad y las constructoras ni sus luces, aunque estén también hasta el cuello, pero de quejas. Se mantiene el dolor, se recuerdan las historias, y lo único que se desea es escapar. Culiacán debe ser habitable, vivible, no una zona de sobrevivencia, que despoja. Tres muertos para algunos será poco, mientras que para otros es una cifra de alarma. La realidad es que no es para nada tranquilizante ni esta cifra, ni la de los damnificados.

Se sigue hasta el cuello, y esto ocurre en Sinaloa, como en otros estados. ¿Qué hará la autoridad? ¿Qué hará la ciudadanía ante la nula respuesta ante un plan de acción integral que favorezca remediablemente lo que está más que evidente que aqueja seriamente a la ciudad? La respuesta no está en los recursos, sino en las decisiones.