Opinión

Segundas partes

BAJO LA LUPA

Por: Arturo Brizio Carter

los Pumas de la Universidad aceptan la crisis que viven y buscan revertirla, aunque la fórmula parece gastada de origen, al reciclar al último técnico que les ofreció triunfos y satisfacciones: Guillermo Vázquez.

La directiva encabezada, bueno, es un decir, por el Ingeniero Jorge Borja, presentó a media semana a Memo, quién vuelve al cubil de un puma maltrecho y herido, con el compromiso de devolverle el brillo que su historia demanda.

No llega solo, el ajuste implica la renovación de la vicepresidencia deportiva y para sustituir al buen Mario Trejo, se contrata a Antonio Sancho, también con pasado auriazul pero con nula experiencia en lides directivas. Esta dupla tiene, a decir de su patrón, dos años para sacar al felino del agujero en que está metido. Habrá que ver de qué están hechos.

Esta reestructuración que a mi parecer llega tarde, es decir, a media temporada, trae otro nombramiento: Francisco Bracamontes, quien será el brazo derecho de un presidente ausente y autista, que supuestamente rescatará la adormecida filosofía universitaria y hará que la cantera sea el nutriente del primer equipo, como en aquellos añorados ayeres.

La bronca es que si los resultados no se dan en el primer equipo, seguramente la paciencia se agotará y todo el plan sufrirá los dolores del aborto. Ojalá, por el bien de la institución, en esta ocasión la ruta sea verdaderamente larga.

¿Qué encuentra Vázquez en este regreso? Un plantel envejecido, sin mística, poco trabajado y faltó de confianza. Además, hundido en la tabla de posiciones y con escasas posibilidades de calificación.

Memo viene de tener logros importantes con Cruz Azul pero incluso ahí se le criticó por su pasividad y falta de capacidad para motivar al equipo en situaciones límite —baste recordar la increíble derrota ante el América en la gran final—, por lo que queda en el aire si será lo recomendable para Pumas en este momento.

Las declaraciones del nuevo timonel parecen sensatas, ya que reconoce no traer la varita mágica para levantar al cuadro del Pedregal de la noche a la mañana y sólo promete trabajo.

Afirma que vio el juego donde su nuevo equipo cayó en la Copa Mx ante Mérida y sacó conclusiones que comentará internamente con los jugadores y buscará propiciar la lucha interna por un puesto en el cuadro titular.

Todo suena padrísimo, nomás le hallo un pero: ¿Con qué herramienta? Porque la mera verdad, el plantel universitario luce corto en hombres, nombres y momento futbolístico, por lo que, para cumplir, tendrá que hacer milagros.

En fin, nuevas caras en un proyecto que parece añejo, soluciones cosméticas para un funcionamiento cortito y mediocre, se optó por el medicamento más barato y por repetir esquemas, aunque sabemos que nunca segundas partes fueron buenas.