Opinión

Seguridad e informe

PUNTO DE VISTA

Por  Teresa Guerra

POLÉMICA SOBRE SEGURIDAD. Uno de los puntos que más ha generado controversia en la estrategia de seguridad propuesta por AMLO, además de la amnistía para criminales, condicionada al perdón de personas y colectividades afectadas por ellos, es mantener al Ejército en las calles, e incluso ampliar su participación a través de la Guardia Nacional, que sería integrada por 50 mil elementos de policía militar, naval y federal, teniendo el mando sobre ella el presidente de la República, e involucrándose en labores preventivas y de protección de la ciudadanía.

Genera polémica porque va en sentido inverso a lo que en campaña prometió AMLO, respecto a que no mantendría al Ejército en las calles realizando labores de policías; además, va en sentido inverso a lo resuelto por la Suprema Corte de Justicia respecto a la inconstitucionalidad de la Ley de Seguridad Interior, precisamente por incorporar a las fuerzas armadas en labores que constitucionalmente no le están permitidas, como son las labores policiales y de seguridad interior.

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El gran problema del país es que las policías, a nivel municipal, estatal e incluso federal, están desarticuladas, diezmadas, no solo por los exámenes de control de confianza, que generaron despidos masivos y llevaron al desempleo a miles de agentes policiales, sino que se desatendió el fortalecimiento, capacitación y dotación de infraestructura de las corporaciones en los estados y municipios, y también a nivel federal; aparte del problema que generan las complicidades que se construyeron con integrantes del crimen en algunos mandos policiales, por lo cual pareciera un “mal necesario” usar las fuerzas armadas para reconstruir la seguridad interior. El tema es que constitucionalmente no están facultadas para suplir a la Policía, aunque lo hagan en los hechos. Tendría necesariamente AMLO que proponer una reforma a la Constitución para poder legitimar el uso de las fuerzas armadas en labores preventivas, y ello por supuesto siempre generará críticas, por la historia de violación de derechos humanos en la que históricamente han incurrido integrantes del Ejército y la marina. ¿O no?

TERSA RECEPCIÓN. Contrastando con los desencuentros que en tribuna han sostenido diputados del PRI con los de Morena en el Congreso del Estado, ayer se entregó el segundo informe de gobierno de Quirino Ordaz, personalmente el gobernador acudió a hacerlo, y llamó la atención la cortesía política de un Poder sobre otro, no porque no deba existir el diálogo ni la cortesía entre Poderes, sino porque en sesiones previas del Congreso se han enfrascado en discusiones diputados de Morena que cuestionan algunas decisiones del gobernador y de la legislatura pasada, reclamando falta de respeto del mandatario en ciertas reformas promovidas en los últimos días de la legislatura que concluyó, y también en temas de la ASE y uso de dineros públicos.

Sin embargo, aún cuando no era propiamente un evento de glosa del informe, sino solo la entrega formal del documento, el gobernador fue recibido con todas las formalidades y se retiró sin ningún reclamo. Cierto que habrá oportunidad de cuestionarlo, si es que regresa a dar la glosa, pero, por lo que se vio ayer, todo es “armonía” entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo. Al menos en la ceremonia del informe. ¿Será?

Lo real es que servirá de muy poco la comparecencia de funcionarios, y del propio gobernador, al espacio del Poder Legislativo, si los diputados y diputadas no se preparan sobre los temas que deben cuestionar, si no se informan y no conocen. Y ese parece ser su gran problema. ¿O no?

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